Juicio a la masonería en Francia: oportunidad de transparencia
El ‘juicio a la masonería’ que sacude a Francia: una oportunidad para la transparencia
El Gran Oriente de Francia (GODF), la obediencia masónica más antigua y numerosa del país, afronta un proceso judicial inédito en la era contemporánea. Según ha publicado El Mundo, la institución fundada en 1773 se sienta en el banquillo por primera vez en décadas. La prensa lo llama “el juicio a la masonería”. Desde Cámara de Maestro lo vemos distinto: este escrutinio público puede convertirse en un hito de transparencia para la Orden universal. Refuerza su compromiso con la fraternidad, la libertad de conciencia y el perfeccionamiento humano.
¿Qué está ocurriendo exactamente?
El proceso judicial se centra en posibles irregularidades financieras o de gestión dentro del GODF. Los detalles del sumario no están completamente abiertos. El Mundo, en su edición del 2 de julio de 2026, señala que “es la primera vez que una gran logia francesa se enfrenta a un proceso de esta naturaleza en la era contemporánea”. Conviene situarlo en su contexto. El Gran Oriente de Francia, con sede en el Temple de la rue Cadet de París, siempre ha estado vinculado a los valores republicanos y la laicidad francesa. En 1877 suprimió la obligación de creer en Dios, lo que provocó su ruptura con la United Grand Lodge of England (UGLE) y otras obediencias anglosajonas. Desde entonces, el GODF mantiene una relación peculiar con el poder civil: cercana, pero también sometida a escrutinio público constante.
El Gran Oriente de Francia en cifras
Para dimensionar el alcance del caso, conviene conocer las cifras del GODF:
- Fundación: 1773
- Miembros estimados: Entre 30.000 y 50.000 (la obediencia no publica cifras exactas)
- Logias: Aproximadamente 1.200
- Sede: París, rue Cadet
- Perfil: Mayoritariamente masculina, aunque desde 2010 permite la afiliación de mujeres en algunas logias
El GODF ha sido tradicionalmente una de las obediencias más implicadas en la vida pública francesa. Muchos políticos, intelectuales y altos funcionarios han pertenecido a sus logias. Eso ha generado tanto admiración como suspicacias a lo largo de los siglos.
Antecedentes: la masonería francesa ante la justicia
No es la primera vez que la masonería francesa se enfrenta a procesos judiciales. Sí es la primera vez en el siglo XXI con esta relevancia mediática. Los antecedentes más significativos:
- 1940-1944: Durante el régimen de Vichy, la masonería fue perseguida. Muchos de sus miembros fueron arrestados, deportados o ejecutados. Los archivos masónicos fueron incautados para identificar a los miembros.
- Años 60-70: Diversos procesos menores por filtraciones de listas de miembros.
- 1990: El “affaire des fichiers” (caso de los ficheros). Se descubrió que el gobierno francés mantenía archivos ilegales sobre masones.
- 2010-2020: Varias disputas internas en el GODF sobre la admisión de mujeres y la reforma de estatutos.
El proceso actual, según analistas citados en fuentes periodísticas, “no es político, es judicial”. Algunos señalan que podría tratarse de una investigación sobre el uso de fondos de la logia, posiblemente relacionada con actividades de lobby o influencia política.
Reacciones en el mundo masónico internacional
El caso ha generado reacciones en diversas obediencias. La Gran Logia de España (GLE) no se ha pronunciado oficialmente, pero fuentes internas señalan que siguen el caso con atención. La Gran Logia Unida de Inglaterra (UGLE), tradicionalmente distante del GODF por diferencias doctrinales, ha mostrado interés en el desenlace del proceso. En América Latina, varias grandes logias han expresado su solidaridad con el GODF y su confianza en que el proceso se resolverá con transparencia. Este caso llega en un momento de creciente apertura y diplomacia masónica internacional. Lo demuestra la reciente visita de delegaciones masónicas extranjeras al palacio presidencial de La Moneda, en Chile: un gesto de alto valor simbólico.
Implicaciones para la masonería universal
El “juicio a la masonería” en Francia no debe interpretarse como un ataque a la Orden. Es una oportunidad para demostrar que la masonería del siglo XXI está preparada para rendir cuentas ante la sociedad. Fernando Miguel Anaya-Gámez lo dijo bien en Diario de Sevilla: “la masonería es un producto humano y, por tanto, imperfecto”. La frase resume la actitud que la Orden debe adoptar: reconocer su humanidad y, por tanto, su capacidad de mejora. Puntos clave para nuestra audiencia:
- Transparencia vs. discreción: La masonería siempre ha defendido el valor de la discreción, no del secretismo. Este proceso puede ayudar a trazar esa línea con mayor claridad.
- Gobernanza interna: El caso obligará a muchas logias a revisar sus procedimientos de gestión financiera y administrativa.
- Relación con el poder: La masonería francesa ha estado históricamente vinculada a la República. Este proceso puede servir para redefinir esa relación en términos más modernos y transparentes.
- Lección para España: En nuestro país, donde la masonería fue legalizada el 3 de julio de 1979, este caso puede servir como precedente y enseñanza.
Perspectiva de futuro
El juicio al Gran Oriente de Francia es un recordatorio: la masonería no está por encima de la ley. Debe dar ejemplo de cumplimiento y transparencia. Lejos de ser una amenaza, este proceso puede fortalecer a la institución si se afronta con dignidad, honestidad y fraternidad. En un momento en que los obispos católicos nórdicos acaban de recordar que la masonería es incompatible con la fe católica, y mientras en Andorra un grupo de mujeres impulsa la creación de una gran logia femenina, el caso francés demuestra que la masonería sigue viva. En evolución. Y, sobre todo, capaz de rendir cuentas ante la sociedad que la acoge. Desde Cámara de Maestro seguiremos atentos. Ofreceremos a nuestra audiencia un análisis riguroso, respetuoso y siempre al servicio de los valores masónicos universales. Porque la piedra bruta solo se pule con el trabajo constante y la exposición al cincel de la verdad.