La masonería regresa a Huesca 90 años después de la represión
El 1 de julio de 2026, la capital oscense fue testigo de un acontecimiento histórico: por primera vez en casi nueve décadas, la masonería celebró una tenida en un templo estable en la ciudad. La noticia, recogida por Cadena SER y El Diario de Huesca, confirma el retorno de la Orden a una provincia donde la represión franquista contra los masones fue especialmente sistemática. La nueva logia se ha constituido con vocación de permanencia. Un hito para la masonería aragonesa y para la memoria democrática de España.
El peso de la historia: la masonería en el Alto Aragón
Para comprender la relevancia de este retorno, hay que mirar atrás. Huesca fue, durante el primer tercio del siglo XX, un núcleo activo de la masonería aragonesa. La logia “Luz del Alto Aragón” operó en la ciudad desde principios del siglo XX hasta el estallido de la Guerra Civil. Agrupaba a profesionales liberales, intelectuales y comerciantes que compartían los ideales de fraternidad, libertad de conciencia y progreso social.
La Guerra Civil y la posterior dictadura barrieron aquella experiencia. La Ley de Represión de la Masonería y el Comunismo, promulgada el 1 de marzo de 1940, declaró ilegal a la Orden y creó un tribunal especial para juzgar a sus miembros. Según los datos del Centro de Estudios Históricos de la Masonería Española (CEHME), con sede en la Universidad de Zaragoza, en toda España fueron procesados unos 10.000 masones. Varios centenares fueron ejecutados. Aragón fue una de las regiones más castigadas: el Campo de Concentración de San Juan de Mozarrifar, en Zaragoza, albergó a cientos de presos masones, y muchos encontraron la muerte en las tapias del cementerio de Torrero.
En Huesca, la represión fue particularmente sistemática. El Diario de Huesca recuerda que “Huesca fue una de las provincias donde la represión contra los masones fue más virulenta, con decenas de procesados por el Tribunal Especial para la Represión de la Masonería y el Comunismo”. El silencio que siguió duró noventa años.
La masonería española hoy: un renacer silencioso
El retorno a Huesca no es un hecho aislado. Se inscribe en un proceso más amplio de recuperación y crecimiento de la masonería en España. Según los datos disponibles, la Gran Logia de España (obediencia regular, reconocida por la United Grand Lodge of England) cuenta con aproximadamente 3.500 miembros distribuidos en unas 160 logias. El Gran Oriente de España (obediencia mixta, laica y progresista) agrupa a unos 1.200 miembros en unas 40 logias. A estas cifras hay que sumar las de otras obediencias menores y logias independientes. El total de masones en España se sitúa entre 5.000 y 6.000 personas.
El crecimiento, aunque modesto, es constante: alrededor del 2-3% anual en la última década. El perfil del masón español actual es mayoritariamente varón, de clase media-alta, con estudios superiores y edades comprendidas entre los 40 y 65 años, aunque cada vez hay más jóvenes y mujeres. La apertura de un templo estable en Huesca indica un proceso de descentralización que fortalece el tejido masónico nacional, tradicionalmente concentrado en Madrid, Barcelona, Valencia y Sevilla.
Significado del retorno para la masonería universal
La recuperación de la presencia masónica en Huesca tiene varias lecturas que interesan a toda la Orden.
Simboliza la continuidad. Pese a la persecución más feroz que ha sufrido la masonería en España, los valores masónicos han pervivido. Encuentran hoy un nuevo hogar en la misma ciudad donde fueron exterminados. La nueva logia recoge el testigo de aquellas que fueron disueltas por la fuerza, y lo hace con la misma vocación de servicio a la sociedad.
Conecta con la memoria democrática. La masonería fue uno de los colectivos más perseguidos por el franquismo. Su retorno a Huesca simboliza la derrota definitiva de la intolerancia. No es un gesto revanchista. Es la afirmación de que la libertad de conciencia y la fraternidad son valores que ninguna dictadura puede destruir.
Refleja la integración local. Las fuentes de la masonería aragonesa consultadas por El Diario de Huesca señalan que “la nueva logia nace con vocación de permanencia y con el deseo de contribuir al desarrollo cultural y social de Huesca”. Lejos de ser un ente aislado, la logia tiene previsto colaborar con instituciones culturales y educativas de la ciudad, abriendo sus puertas a la sociedad oscense.
Una luz que no se apaga
El retorno de la masonería a Huesca es una noticia profundamente esperanzadora. Demuestra que la Orden sigue viva. Sigue atrayendo a hombres y mujeres libres y de buenas costumbres. Su mensaje de perfeccionamiento humano y fraternidad universal sigue encontrando eco en la España del siglo XXI.
Queda ahora por ver cómo se desarrollará esta nueva etapa. La logia oscense tiene ante sí el reto de integrarse en una ciudad que ha vivido sin masonería durante casi un siglo. También la oportunidad de demostrar que los valores masónicos son compatibles con la vida pública. Que la masonería puede ser un actor positivo en el desarrollo cultural y social del Alto Aragón.
Desde Cámara de Maestro haremos seguimiento de esta historia. Creemos que el renacer de la luz en Huesca es un símbolo de lo que la masonería universal puede ofrecer a un mundo que necesita, más que nunca, fraternidad, tolerancia y compromiso con el bien común. Como escribió el poeta oscense, “la luz no se apaga, solo espera su momento”. Ese momento ha llegado.