La masonería recupera su templo en Huesca 90 años después
Huesca vuelve a tener un templo masónico. El primero en la provincia desde la represión de 1936. El 3 de julio de 2026 se celebró una tenida de apertura de trabajos en un templo estable. No es cualquier fecha. Marca el fin de nueve décadas de silencio impuesto por el franquismo, que en julio de 1936 arrasó las logias oscenses. Este regreso no es una simple noticia local. Es la prueba de que la masonería resiste y renace donde la persiguieron.
Un pasado de esplendor y represión
La masonería en Huesca no fue un fenómeno menor. El historiador José Antonio Ferrer Benimeli, máxima autoridad en historiografía masónica española, documenta que en la provincia llegaron a coexistir cuatro logias activas durante el primer tercio del siglo XX. La más conocida, “Los Sitios”, fundada en 1876 bajo la jurisdicción del Grande Oriente Nacional de España, mantuvo actividad ininterrumpida hasta la Guerra Civil.
La represión fue cruel. El Archivo de la Guerra Civil en Salamanca conserva expedientes de al menos 37 masones oscenses procesados por el Tribunal Especial para la Represión de la Masonería y el Comunismo, creado por la Ley de 1 de marzo de 1940. La última tenida documentada en Huesca se celebró en julio de 1936, días antes del alzamiento. Los asistentes fueron detenidos casi todos. El templo, saqueado.
La reapertura: un templo para la masonería en Huesca
La tenida de reapertura, según informaron la Cadena SER y El Diario de Huesca el 3 de julio de 2026, se celebró en un templo estable de la ciudad. La dirección exacta no se ha hecho pública. Es práctica habitual en la masonería española, por seguridad y discreción. Al acto asistieron autoridades masónicas de la Gran Logia de España (GLE) y de la Gran Logia Simbólica Española (GLSE). Ambas tienen presencia histórica en Aragón.
La nueva logia se llama “Luz del Alto Aragón”. Evoca la tradición ilustrada de la masonería y la identidad territorial. Asistieron más de 40 masones de distintas obediencias, además de invitados de logias hermanas de Zaragoza, Lérida, Pamplona y Barcelona. La tenida incluyó la instalación de las nuevas autoridades de la logia.
El venerable maestro declaró a El Diario de Huesca: “No venimos a reabrir heridas, venimos a construir puentes. Huesca fue siempre tierra de librepensadores y de hombres y mujeres de bien. Recuperar nuestro templo es recuperar un espacio de fraternidad que nunca debió perderse.”
Significado simbólico: 90 años de silencio
La fecha del 3 de julio de 2026 no es casual. Coincide con el 47 aniversario de la legalización de la masonería en España, el 3 de julio de 1979, cuando el gobierno de Adolfo Suárez derogó la Ley de Represión de la Masonería y el Comunismo. La logia “Luz del Alto Aragón” rinde homenaje a aquella fecha en que la masonería española pudo salir a la luz tras el franquismo.
El paréntesis de 90 años pesa. La masonería aragonesa, activa en Zaragoza desde los años 80, no había logrado restablecer una presencia estable en Huesca. Según datos estimados de la GLE y la GLSE, Aragón cuenta hoy con entre 250 y 300 masones activos. Se reparten en cinco logias en Zaragoza y una en Huesca. Teruel sigue sin logia estable. Solo actividad esporádica.
Contexto nacional e internacional
La reapertura en Huesca llega en un momento en que la masonería española afronta desafíos serios. Con unos 5.000 masones activos en todo el país, la GLE agrupa a unos 3.200, la GLSE a 1.200 y otras obediencias a 600, España está muy por detrás de Francia (150.000 masones) o Italia (25.000). La densidad masónica española es baja en el contexto europeo. Cada reapertura es un hito.
A nivel global, la masonería regular cuenta con entre 3 y 4 millones de miembros. Estados Unidos lidera con 1,2 millones. Le siguen Reino Unido (200.000), Brasil (200.000) y Francia (150.000). Latinoamérica mantiene presencia notable: Chile (15.000), Argentina (20.000) y México (50.000) son focos de actividad.
Una perspectiva de futuro
La reapertura de la masonería en Huesca es más que una noticia local. Demuestra que la Orden no es una reliquia del pasado. Sigue siendo un espacio vivo de construcción de ciudadanía, pensamiento crítico y fraternidad activa. En un momento en que la masonería española busca renovar su base social y ganar visibilidad pública, gestos como el de “Luz del Alto Aragón” recuerdan que la perseverancia y la discreción pueden ir de la mano con la presencia activa en la sociedad.
Huesca, cuna de ilustrados y librepensadores, vuelve a tener un templo donde se trabaja simbólicamente en construir un mundo mejor. 90 años después, es una buena noticia para la masonería universal. Como dijo el venerable maestro: no se trata de reabrir heridas, sino de construir puentes. En una sociedad que a menudo olvida sus raíces, la masonería oscense recuerda que la luz, aunque tarde, siempre encuentra el camino de regreso.