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La Masonería en Norteamérica: Fundadores y Desarrollo

Redacción Cámara de Maestro · 28. November 2021

Introducción: La Fraternidad que Construyó una Nación

La masonería llegó a Norteamérica en el siglo XVIII como portadora de ideales de libertad, razón y fraternidad universal. Mientras Europa se debatía aún entre monarquías absolutas y sistemas jerárquicos, las colonias inglesas germinaban un movimiento revolucionario en el que los masones jugaron un papel formativo y trascendental. No como conspiradores en la sombra, sino como hombres públicos comprometidos con principios de igualdad ante la ley, tolerancia religiosa y responsabilidad cívica que emanaban directamente de su formación masónica.

Este artículo examina cómo la masonería especulativa se enraizó en Norteamérica, las figuras históricas que la encabezaban, su influencia en los eventos revolucionarios y su expansión territorial que moldearía la identidad de los nuevos Estados Unidos.


Los Primeros Pasos: Establecimiento de la Masonería en Colonias

Llegada y Primeras Logias (1730-1760)

La masonería especulativa llegó a Norteamérica a través de comerciantes y militares británicos que transportaban consigo los rituales y constituciones de la Gran Logia de Inglaterra (fundada en 1717). Aunque se han registrado actividades masónicas anteriores, la Gran Logia de Pensilvania, establecida formalmente en 1730, se considera la institución masónica más antigua y continuada de Norteamérica. Pensilvania, bajo la dirección liberal de William Penn, había creado un clima de libertad religiosa y especulativa excepcional, lo que atrajo tanto a maestros albañiles como a hombres de negocios e intelectuales deseosos de participar en una fraternidad basada en principios racionales.

La expansión fue rápida. Massachusetts contaba con logias documentadas en Boston hacia 1733. Nueva York, New Jersey, Virginia, Carolina del Norte y otros territorios coloniales vieron surgir logias a lo largo de las décadas de 1740 y 1750. Estos primeros talleres se concentraban en núcleos urbanos: puertos comerciales, capitales coloniales y centros de administración, donde convergían viajeros internacionales y élites locales.

Características de las Logias Tempranas

Las logias coloniales adoptaron estructuras y ritos derivados de las constituciones de James Anderson (publicadas en 1723), que enfatizaban:

  • Igualdad de rango (en la logia, sin distinción de clase social, aunque en la práctica privilegiaban a mercaderes, profesionales y terratenientes)
  • Libertad de conciencia en materia religiosa (rechazo explícito a persecuciones sectarias)
  • Secreto de los misterios (rituales y reconocimientos), no de actividades filantrópicas
  • Mejora moral y educación como propósitos centrales

Estos principios resonaron profundamente con la mentalidad ilustrada que germinaba en las colonias, especialmente entre mercaderes prósperos, abogados, escritores y oficiales coloniales que buscaban un espacio de encuentro intelectual sin las rigideces de la jerarquía tradicional.


Los Padres Fundadores Masones

George Washington (1732-1799)

George Washington fue iniciado en la masonería en 1753, a los veintiún años, en la Logia Fredericksburg (Virginia). Su pertenencia a la fraternidad fue pública y nunca negada. Durante su vida, Washington mantuvo el rango de maestro masón y fue posteriormente elegido gran maestro de varias jurisdicciones virginiana. Su devoción a los principios masónicos de honor, patriotismo y servicio al bien común permeó su liderazgo durante la Revolución y su presidencia.

La ceremonia de colocación de la primera piedra del Capitolio de los Estados Unidos, en 1793, fue presidida por Washington en su calidad de presidente y masón, utilizando todas las ceremonias de la masonería especulativa. Este acto fue de profundo simbolismo: no solo establecía el edificio legislativo de la nueva república, sino que lo hacía bajo los principios de fraternidad, sabiduría y justicia que la masonería preconizaba.

Washington fue estimado por los masones como un hermano que tradujo en acción política los ideales de la orden. Su correspondencia revela que veía en la masonería un instrumento de educación moral y cohesión social para la nación emergente.

Benjamin Franklin (1706-1790)

Benjamin Franklin, originario de Massachusetts y posteriormente establecido en Pensilvania, fue un intelectual de envergadura universal: impresor, científico, diplomático y filósofo. Fue iniciado en la masonería en Pensilvania alrededor de 1731, convirtiéndose en uno de los masones más influyentes de su generación. A diferencia de Washington, Franklin participó activamente en la administración y reforma de las logias.

En Francia, donde sirvió como embajador de los Estados Unidos (1776-1785), Franklin fue celebrado como masón. Se unió a la Logia de los Nuevos Amigos (Loge des Neuf Sœurs) en París, un taller de alto perfil que congregaba a intelectuales, filósofos y científicos. Esta participación reforzó la alianza franco-estadounidense durante la guerra de independencia y proyectó internacionalmente los ideales revolucionarios estadounidenses con una aureola de racionalismo ilustrado.

Franklin encarnaba el ideal masónico de hombre renacentista: dedicado a la ciencia (electricidad), a las letras (periodismo, ensayos filosóficos), a la política (diplomacia, asamblea) y al bienestar común (fundación de bibliotecas públicas, cuerpos de bomberos voluntarios). Su vida fue un testimonio de cómo la masonería podía catalizar la excelencia y la filantropía.

Thomas Jefferson (1743-1826)

Thomas Jefferson, tercer presidente de los Estados Unidos y principal redactor de la Declaración de Independencia, fue masón. Aunque su participación activa en logias fue menos prominente que la de Washington o Franklin, Jefferson fue iniciado en la Logia de Albemarle (Virginia) y su filosofía política emanaba de preceptos que la masonería compartía: derechos naturales inalienables, separación de poderes, educación universal y libertad de conciencia.

La Declaración de Independencia (1776) contiene eco de valores masónicos: la afirmación de que “todos los hombres son creados iguales” y poseen “derechos inalienables” a “vida, libertad y búsqueda de la felicidad” refleja la convicción masónica de que la dignidad humana trasciende rangos hereditarios. Jefferson, como masón y filósofo, trabajó para traducir estos principios en instituciones concretas: la Universidad de Virginia, que fundó, fue concebida como templo de la razón y la ciencia, valores centrales en la visión masónica del progreso.

Otras Figuras Masónicas del Período Fundacional

Más allá de estos tres gigantes, la masonería contó con otros Padres Fundadores notables:

  • James Madison: Padre de la Constitución, fue masón y contribuyó a la garantía de libertad religiosa en la república emergente.
  • John Hancock: Presidente del Congreso Continental, masón destacado en Massachusetts.
  • Paul Revere: Patriota y artesano de Boston, fue masón y participó en la resistencia a las políticas británicas.
  • Joseph Warren: Médico revolucionario de Massachusetts, masón influyente que cayó en la Batalla de Bunker Hill en 1775.
  • Marqués de Lafayette: Militar revolucionario francés (aunque no estadounidense) y masón que luchó por la independencia estadounidense, fue recibido como hermano en logias norteamericanas.

Masonería y la Revolución Americana

Ideología Revolucionaria y Principios Masónicos

La Revolución Americana fue, en esencia, un conflicto entre dos visiones del orden político. Los colonos rechazaban la soberanía absoluta de la monarquía y demandaban derechos civiles basados en el consentimiento de los gobernados. Estos principios no fueron masónicos en origen, sus raíces están en el pensamiento ilustrado de Locke, Montesquieu y Rousseau, pero la masonería proporcionó una estructura organizativa, una retórica compartida y una red de solidaridad que permitió difundir y cohesionar el movimiento revolucionario.

Redes de Comunicación y Organización

Las logias funcionaron como espacios neutros y seguros donde se debatía política, se coordinaban acciones y se juraba lealtad a principios comunes. Aunque la masonería no fue la causa de la revolución, actuó como catalizador de comunicación entre colonias, facilitando que líderes locales dialogaran, se conocieran personalmente y construyeran consensos. Las reuniones masónicas eludían censura o vigilancia británica mediante el secreto ritual, lo que las hacía lugares privilegiados para la deliberación clandestina.

Simbolismo Revolucionario

El simbolismo masónico, la escuadra y el compás, la piedra bruta transformada en piedra cúbica, la ascensión de grados de aprendiz a compañero a maestro, fue retomado por revolucionarios estadounidenses como alegoría de transformación política y social. La construcción de una república fundada en razón y virtud cívica era concebida como una “obra arquitectónica” gigantesca análoga a la construcción simbólica del templo masónico.


La Gran Logia de Pensilvania: Epicentro del Desarrollo Masónico

Fundación y Primeras Décadas (1730-1770)

Como se mencionó, la Gran Logia de Pensilvania (1730) fue la primera jurisdicción masónica constituida en Norteamérica de manera permanente. Su establecimiento fue facilitado por:

  • La política de tolerancia religiosa de William Penn, que atraía intelectuales y emprendedores.
  • La prosperidad comercial de Filadelfia, que permitía sostener instituciones culturales y fraternas.
  • La presencia de intelectuales como Benjamin Franklin, que dotó a la masonería local de prestigio intelectual.

La Gran Logia de Pensilvania no solo administraba logias dentro de su territorio, sino que ejercía cierta influencia regulatoria (aunque limitada) sobre logias en otras colonias durante este período.

Expansión y Consolidación (1770-1800)

Tras la Declaración de Independencia, la masonería estadounidense enfrentó un desafío: reorganizarse bajo una nueva soberanía. Durante la guerra revolucionaria, algunas logias cerraron temporalmente (especialmente en territorios ocupados por tropas británicas), mientras que otras se convirtieron en espacios de cohesión patriótica.

Entre 1776 y 1790, se establecieron grandes logias en varios estados:

  • Gran Logia de Massachusetts (1769, refundada 1777)
  • Gran Logia de Nueva York (1781)
  • Gran Logia de Virginia (1778)
  • Gran Logia de Carolina del Norte (1787)
  • Gran Logia de Georgia (1786)

Cada una gozaba de autonomía en su territorio y se comunicaba con sus pares a través de correspondencia y visitas mutuas. No existía una “Gran Logia de los Estados Unidos” unificada durante este período; en cambio, se tejió una red de jurisdicciones soberanas unidas por principios comunes de rito (mayoritariamente el rito escocés antiguoo el rito de York) y reconocimiento mutuo.


Expansión Territorial y Consolidación Nacional (1800-1850)

Marcha Hacia el Oeste

Conforme los Estados Unidos se expandían territorialmente, con la compra de Luisiana (1803), la colonización de Oregón, la guerra mexicano-estadounidense (1846-1848) y la anexión de territorios occidentales, la masonería acompañaba al movimiento de fronteras. Pioneros, comerciantes y oficiales civiles llevaban consigo las ideas y rituales masónicos.

Se fundaron logias en:

  • Ohio, Indiana, Illinois (década de 1810-1820)
  • Missouri, Arkansas, Louisiana (década de 1820-1830)
  • Texas, Nuevo México, California (década de 1840-1850)

Esta expansión territorial fue un fenómeno de construcción de comunidad e identidad en regiones remotas y de incertidumbre política. Las logias proporcionaban un sentido de pertenencia a una fraternidad nacional (y hasta internacional), así como estructuras de mutualismo y apoyo en condiciones de frontera.

Consolidación de Grandes Logias y Códigos Masónicos

Con el tiempo, se formularon códigos de ley masónica (regulaciones que gobernaban la administración de logias, rituales y iniciación) que facilitaban la uniformidad y el reconocimiento. Aunque nunca existió un código único federal, respetuoso de la independencia estatal, sí se desarrollaron estándares comunes.

El General Grand Chapter (posteriormente General Grand Lodge) fue establecido formalmente en 1802 como órgano de comunicación entre jurisdicciones, sin autoridad ejecutiva, pero con capacidad de convocatoria y coordinación. Esto permitió que la masonería estadounidense mantuviera cohesión ideológica y ritualística a pesar de su dispersión geográfica.


Valores Masónicos en la República Emergente

Fraternidad y Unidad Nacional

En un contexto en el que las rivalidades estatales y regionales amenazaban con fragmentar la unión federal, la masonería ofrecía un discurso y práctica de hermandad que trascendía fronteras estatales. Un masón de Georgia podía ser recibido como hermano en una logia de Nueva York; un masón de Pennsylvania en una de Tennessee. Esta red de reconocimiento mutuo reforzaba simbólicamente la cohesión de la nación.

Libertad de Conciencia y Separación Iglesia-Estado

La masonería estadounidense fue explícitamente no confesional. Aunque muchos masones eran cristianos, la orden admitía a hombres de diferentes creencias religiosas (cristianos de diversas denominaciones, judíos, deístas). Este pluralismo religioso fue revolucionario en el siglo XVIII y apoyó las campañas por la libertad religiosa y la separación de poderes eclesiásticos y civiles.

Educación y Filanropía

Las logias estadounidenses fundaron bibliotecas, apoyaron escuelas y sostuvieron sistemas de asistencia mutua entre hermanos. Benjamin Franklin, como se indicó, fue pionero en estas iniciativas, pero se replicaron en todo el territorio. La masonería se autopresentaba no solo como orden de iniciación mística, sino como agente de ilustración y mejora social.


Conclusión: Legado de los Masones en la Fundación Estadounidense

La masonería en Norteamérica no fue causa única ni causal de la Revolución o la fundación de la república, pero fue ingrediente esencial en la formación de la clase dirigente que las encabezó y en la articulación de ideales que las inspiraron. Figuras como Washington, Franklin y Jefferson tradujeron en praxis política los principios masónicos de igualdad, razón, libertad y virtud cívica.

La expansión masónica paralela a la expansión territorial estadounidense garantizó que estos ideales permearan la nueva nación en construcción, desde la costa atlántica hasta las fronteras del oeste. La red de grandes logias y logias subordinadas tejió una estructura de cohesión social que, aunque imperfecta, contribuyó a la consolidación de un proyecto nacional que, pese a sus contradicciones históricas (en particular, la esclavitud), aspiraba a la libertad y la igualdad de derechos.

Hoy, la masonería en Estados Unidos reclama como herencia la participación de sus hermanos en los actos fundacionales de la república. Ese legado es testimonio de cómo la fraternidad, la ilustración y la búsqueda de justicia pueden ser fuerzas constructivas en la historia de las naciones.


Período de referencia: Siglos XVIII-XIX
Geografía: Colonias británicas en Norteamérica y Estados Unidos de América
Contexto histórico: Ilustración, Revolución Americana, construcción del orden constitucional estadounidense