Gran Oriente de Italia
El Gran Oriente de Italia (Grande Oriente d’Italia, GOI) es la más antigua obediencia masónica de Italia, constituida como institución que agrupa y coordina logias masónicas en el territorio nacional. Con sede actual en la Villa «Il Vascello» del Gianicolo, en Roma, el GOI contaba en 2018 con más de 23 000 miembros distribuidos en más de 860 logias, con una media de edad de unos cuarenta años. Su historia, que abarca más de dos siglos, se entrelaza con los procesos de unificación nacional, las tensiones entre el Estado y la Iglesia católica, y las controversias políticas que han marcado la vida pública italiana.
Origen y fundación
La fundación del Gran Oriente de Italia se remonta a 1805, en el contexto de la dominación napoleónica de la península itálica. Tras la conquista de Italia por Napoleón Bonaparte, se estableció esta primera obediencia masónica, que sin embargo experimentó un declive tras la caída del Imperio napoleónico. El renacimiento del GOI tuvo lugar en 1859, a partir de la logia «Ausonia» de Turín, en el marco del Risorgimento, el movimiento de unificación italiana. Esta etapa estuvo marcada por la participación de figuras destacadas del proceso unitario: en 1864, Giuseppe Garibaldi fue nombrado «primer masón de Italia ad vitam», vinculando simbólicamente a la institución con la causa nacional.
Tras la toma de Roma en 1870 (evento conocido como Porta Pia), el GOI trasladó su sede a la capital, consolidando su presencia en el centro político del nuevo Reino de Italia. Entre 1871 y 1872, los Supremos Consejos de Nápoles y Palermo confluyeron en el Supremo Consejo de Roma, unificando las estructuras masónicas del sur y del centro-norte del país.
Desarrollo histórico y orientación política
Durante las últimas décadas del siglo XIX y principios del XX, el Gran Oriente de Italia adoptó una orientación marcadamente radical y anticlerical. En 1904, fue elegido gran maestre Ettore Ferrari, escultor y político republicano, bajo cuyo liderazgo la obediencia se posicionó firmemente contra la influencia de la Iglesia católica en la vida pública. En 1908, la propuesta de Ferrari de castigar a los masones que no hubieran votado la moción Bissolati (relativa a la enseñanza religiosa) provocó una escisión: un grupo disidente, liderado por el pastor protestante Saverio Fera, creó una nueva obediencia.
La relación con el fascismo fue compleja. Antes de la marcha sobre Roma de 1922, destacados masones, entre ellos Edmondo Rossoni y Araldo di Crollalanza, apoyaron el movimiento de Benito Mussolini. Sin embargo, una vez en el poder, el régimen fascista consideró a la masonería una organización incompatible con sus principios. En 1925, Mussolini decretó la supresión de la francmasonería en Italia, confiscando los bienes del GOI y forzando a sus miembros a la clandestinidad. La obediencia permaneció inactiva hasta el final de la Segunda Guerra Mundial, cuando fue restaurada.
Grandes maestres
La lista de grandes maestres del Gran Oriente de Italia refleja la evolución de la institución a lo largo de dos siglos. Entre los más destacados se encuentran:
- Eugène de Beauharnais (1805-1814), virrey de Italia durante el periodo napoleónico.
- Giuseppe Garibaldi (1864), héroe del Risorgimento, nombrado gran maestre honorario.
- Adriano Lemmi (1885-1896), banquero y político, que impulsó la expansión de la obediencia.
- Ernesto Nathan (1896-1904), alcalde de Roma de origen inglés.
- Ettore Ferrari (1904-1917), escultor y diputado republicano.
- Domizio Torrigiani (1917-1925), último gran maestre antes de la supresión fascista.
- Giordano Gamberini (1953-1959), impulsor de la reconstrucción tras la guerra.
- Armando Corona (1982-1990), durante cuyo mandato estalló el escándalo de la logia Propaganda 2.
- Gustavo Raffi (1999-2014), que promovió el diálogo con la Iglesia católica.
- Stefano Bisi (2014-2024), gran maestre.
Regularidad y reconocimiento internacional
La relación del Gran Oriente de Italia con la United Grand Lodge of England (UGLE), principal referencia de la masonería regular a nivel mundial, ha experimentado cambios significativos. En 1972, el GOI obtuvo el reconocimiento de la UGLE, lo que le permitió mantener relaciones fraternales con la mayoría de las obediencias regulares del mundo. Sin embargo, en 1993, la UGLE retiró dicho reconocimiento debido a acusaciones de corrupción y presuntos vínculos con la mafia que afectaron a la institución.
Tras décadas de esfuerzos por recuperar la regularidad, en marzo de 2023, la UGLE acordó re-reconocer al Gran Oriente de Italia, junto con la Regular Grand Lodge of Italy, restableciendo así su estatus dentro de la comunidad masónica internacional.
Controversias
La historia del GOI ha estado marcada por dos grandes controversias. La primera, y más conocida, es el escándalo de la logia Propaganda 2 (P2). Esta logia, que operaba bajo la jurisdicción del GOI, fue dirigida por Licio Gelli, quien la convirtió en una organización secreta con ramificaciones en el mundo político, financiero y militar italiano. En 1974, el Gran Oriente revocó la carta constitutiva de la logia P2, pero el escándalo estalló en 1981, cuando se descubrió la existencia de una lista de afiliados que incluía a altos cargos del Estado, militares y empresarios. El caso P2 provocó una crisis institucional en Italia y dañó gravemente la reputación de la masonería italiana.
La segunda controversia se refiere a las acusaciones de corrupción y vínculos con la mafia que llevaron a la retirada del reconocimiento por parte de la UGLE en 1993. Aunque el GOI siempre ha negado estas acusaciones, el estigma afectó sus relaciones internacionales durante tres décadas.
Relaciones con la Iglesia católica
Históricamente, el Gran Oriente de Italia mantuvo una posición de firme anticlericalismo, especialmente durante el liderazgo de Ettore Ferrari, que coincidió con el enfrentamiento entre el Estado liberal italiano y la Santa Sede tras la unificación. Sin embargo, en las últimas décadas se han producido gestos de acercamiento. En 2013, el gran maestre Gustavo Raffi envió saludos al papa Francisco con motivo de su elección, un gesto que fue interpretado como un intento de superar las tensiones seculares entre la masonería y la Iglesia católica.
Sedes
La sede histórica del Gran Oriente de Italia fue el Palacio Giustiniani, en Roma, inaugurado el 21 de abril de 1901 y adquirido en propiedad en 1911. Este edificio albergó la institución hasta 1985, cuando fue vendido al Senado de la República Italiana. Desde entonces, la sede del GOI se encuentra en la Villa «Il Vascello», en la colina del Gianicolo, un edificio que anteriormente había sido utilizado como hospital y que la obediencia adaptó para sus fines institucionales.
Contexto y significado
El Gran Oriente de Italia representa, dentro del panorama masónico internacional, una de las obediencias más antiguas y con mayor arraigo histórico en un país de tradición católica. Su trayectoria refleja las tensiones entre el Estado laico y la Iglesia, el papel de la masonería en los procesos de unificación nacional y los desafíos de la regularidad masónica en un contexto de controversias políticas. A pesar de los escándalos que han salpicado su historia, el GOI continúa siendo la principal obediencia masónica italiana, reconocida por la mayoría de las jurisdicciones regulares del mundo y con una presencia activa en la vida cultural y social del país.
Fuentes