Templo de Salomón
El Templo de Salomón, también conocido como el Primer Templo (Beit Ha‑Miqdash en hebreo), es una estructura descrita en la Biblia hebrea (Antiguo Testamento) como un templo en Jerusalén. Según la narración bíblica, fue construido por el rey Salomón en el siglo X a. C. y destruido por los babilonios en el siglo VI a. C. La mayoría de los estudiosos modernos aceptan la existencia de un templo en Jerusalén en el momento del asedio babilónico, pero la atribución a Salomón y la fecha de construcción en el siglo X a. C. son objeto de debate académico, dado que no se han encontrado pruebas arqueológicas directas de su existencia.
Narración bíblica
Según el relato bíblico, el rey David, padre de Salomón, capturó Jerusalén e introdujo el Arca de la Alianza en la ciudad, pero no pudo construir el templo por haber «derramado mucha sangre». El lugar elegido fue el Monte Moriah, donde un ángel se apareció a David (2 Crónicas 3:1). Este lugar era originalmente una era comprada por David a Arauna el jebuseo (2 Samuel 24:18‑25; 2 Crónicas 3:1).
La construcción fue realizada bajo el reinado de Salomón, con la colaboración de Hiram, rey de Tiro, quien suministró madera de cedro y ciprés (1 Reyes 5‑9; 2 Crónicas 2‑7). Un hábil artesano de Tiro, también llamado Hiram o Huram‑abi, supervisó los trabajos. La Biblia sitúa el inicio de la construcción en el cuarto año del reinado de Salomón (mes de Ziv) y la finalización en el undécimo año (mes de Bul), unos siete años después.
El templo albergaba el Arca de la Alianza en el Sanctasanctórum, la sala más sagrada, donde solo el sumo sacerdote podía entrar una vez al año en Yom Kippur. Funcionaba como lugar de culto y de reunión para los israelitas. La estructura fue saqueada y destruida en 586/587 a. C. a manos del rey babilónico Nabucodonosor II, durante el asedio de Jerusalén, y los judíos fueron deportados a Babilonia.
Cronologías y fuentes antiguas
Existen varias cronologías documentadas sobre la existencia del Templo de Salomón. La datación bíblica sitúa su finalización en el año 957 a. C. y su destrucción en 586/587 a. C. Fuentes rabínicas, basadas en el Seder Olam Rabbah (siglo II), sitúan la construcción en 832 a. C. y la destrucción en 422 a. C. El historiador judío Josefo afirma que el templo fue quemado 470 años, 6 meses y 10 días después de su construcción.
Tras el exilio babilónico, el rey persa Ciro de Persia permitió el regreso de los exiliados judíos y la construcción del Segundo Templo, que según Josefo fue finalizado en el año 516 a. C. La destrucción del Primer Templo y el exilio fueron interpretados como cumplimiento de profecías bíblicas y reforzaron las creencias religiosas judaicas.
Ubicación
Según la Biblia, el Templo de Salomón se ubicaba en el Monte Moriah, en Jerusalén. El lugar actual probable es la colina que constituye el emplazamiento del Segundo Templo y el actual Monte del Templo, donde se encuentra la Cúpula de la Roca. Sin embargo, el arqueólogo Israel Finkelstein señala que se desconoce la ubicación exacta. Los estudiosos Schmid y Rupprecht opinan que el sitio pudo haber sido un santuario jebuseo anterior.
Evidencia arqueológica y debate histórico
No se han encontrado pruebas arqueológicas directas de la existencia del Templo de Salomón. Excavaciones realizadas en el siglo XIX y principios del XX alrededor del Monte del Templo no identificaron «ni siquiera un rastro» del complejo. Dos hallazgos del siglo XXI en Israel muestran similitudes con la descripción bíblica: una maqueta de santuario de la primera mitad del siglo X a. C. en Khirbet Qeiyafa, y el templo de Tel Motza (siglo IX a. C.) en Jerusalén Occidental. También se han encontrado similitudes con templos siro‑hititas del mismo período en Siria y Turquía (Ain Dara, Tell Tayinat).
Artefactos que supuestamente probaban la existencia del templo, como una granada de marfil y una tablilla de piedra del siglo IX a. C., han resultado ser falsos. El Ostracón 18 (circa 600 a. C.) podría ser la única corroboración extrabíblica del templo, según algunos estudiosos.
Existe un acuerdo generalizado entre los estudiosos de que existía una estructura ritual en el Monte del Templo en el momento del asedio babilónico, pero siguen existiendo serias dudas a la hora de atribuir su construcción a Salomón. Muchos estudiosos dudan de la veracidad del relato bíblico, ya que no se ha encontrado ninguna prueba de la existencia del Templo de Salomón.
Significado histórico y religioso
La destrucción del Templo de Salomón y el exilio babilónico precipitaron la transición del politeísmo o monolatría (yavismo) al monoteísmo judío firme, según el estudioso Trotter. El templo representaba el centro del culto israelita y su destrucción fue interpretada como un castigo divino que reforzó las creencias religiosas.
El legado del Templo de Salomón perdura en el judaísmo, el cristianismo y el islam. En la tradición judía, el Primer Templo simboliza la edad dorada del reino unificado de Israel y la presencia divina en el Sanctasanctórum. En el cristianismo, el templo es mencionado en el Nuevo Testamento como lugar de enseñanza de Jesús. En el islam, el Monte del Templo es el lugar desde donde Mahoma ascendió al cielo, según la tradición islámica.
El Templo de Salomón ha sido objeto de fascinación y estudio a lo largo de la historia, inspirando representaciones artísticas, literarias y arquitectónicas, así como debates académicos sobre su historicidad y significado. Su imagen como modelo de perfección arquitectónica y centro espiritual ha trascendido las fronteras religiosas y culturales, convirtiéndose en un símbolo universal de la búsqueda de lo sagrado.