Historia de la francmasonería
Historiografía de la masonería
Durante largo tiempo, el estudio de la masonería quedó librado a aproximaciones poco rigurosas y fue abandonado por sociólogos e historiadores profesionales. La masonería se constituyó como objeto de investigaciones científicas a partir de 1950‑1960 en Francia, donde comenzó a ser abordada con metodología académica. Entre 1970 y 1980, académicos españoles, portugueses, británicos, holandeses y estadounidenses reforzaron esta dinámica, ampliando el campo de estudio. A partir de los años 2000, las influencias francesas y españolas convergieron hacia América Latina, generando publicaciones científicas y congresos internacionales que consolidaron la masonería como objeto legítimo de la historia social y cultural.
El debate sobre los orígenes
Existe un debate central sobre los orígenes de la francmasonería, que ha generado leyendas apócrifas y un «folklore» que obstaculiza el conocimiento histórico. Los especialistas actuales sostienen la «teoría de la invención»: el surgimiento de la francmasonería fue consecuencia del fervor asociativo y del espacio público independiente de la Corona y de la Iglesia generado en Europa desde la era de la Ilustración, la revolución científica y la revolución asociativa. Según el autor Dévrig Mollès, fue la primera expresión de una «sociedad civil internacional».
Las neotradiciones fundacionales
La primera neotradición: orígenes antiguos
El texto fundador The Constitutions of Freemasons (Constituciones de Anderson) fue redactado por el pastor presbiteriano escocés James Anderson y el exiliado protestante francés Jean Théophile Désaguliers. La edición inglesa de 1723 fue modificada e impresa cuatro veces entre 1723 y 1784. En Pensilvania, Benjamin Franklin imprimió y difundió el texto por primera vez en 1734. Según las Constituciones de Anderson, la introducción afirmaba presentar «una relación fiel y exacta de la masonería desde el comienzo del mundo», fijado en el año 4003 a.C. según el relato bíblico. El relato mítico atravesaba siglos de Oriente a Occidente, pasando por África, Asiria, Egipto, Jerusalén, Grecia, Sicilia, Roma, Francia, Inglaterra y Escocia.
La segunda neotradición: orígenes medievales
El relato neomedieval fue generado por el católico escocés emigrado a Francia Andrew Michael Ramsay, quien habló de «nuestros ancestros los cruzados». Ramsay presentó su discurso ante un ministro del rey Luis XIV, quien luego prohibió estas reuniones por considerarlas amenazadoras del orden político. Ramsay se retiró definitivamente de la masonería, pero su discurso popularizó la idea de que la masonería descendía de los cruzados.
Fuentes masónicas tempranas
El manuscrito más antiguo conocido, el Halliwell Manuscript o Regius Poem, data de entre 1390 y 1425. Este documento afirma que el «oficio de la masonería» comenzó con Euclides en Egipto y llegó a Inglaterra en el reinado del rey Athelstan (924‑939). El Matthew Cooke Manuscript traza la masonería hasta Jabal, hijo de Lamec (Génesis 4:20‑22), y de él a Euclides, luego a los Hijos de Israel en Egipto, y finalmente a Athelstan. Tras la formación de la Primera Gran Logia de Inglaterra, James Anderson fue comisionado para resumir estas «Constituciones Góticas». Anderson fija la primera gran asamblea de masones ingleses en York, bajo el hijo de Athelstan, Edwin (personaje no documentado históricamente). Las Constituciones de Anderson de 1738 listaban a los Grandes Maestros desde Agustín de Canterbury. William Preston amplió este mito fundacional en Illustrations of Freemasonry. En Francia, la conferencia de 1737 del Caballero Ramsay añadió a los cruzados al linaje, bajo el patronazgo de los Caballeros Hospitalarios.
Evolución institucional documentada
La evolución de la francmasonería cubre tres fases documentadas. La primera corresponde al surgimiento de logias organizadas de masones operativos durante la Edad Media. La segunda fase implica la admisión de miembros laicos como «aceptados» o «especulativos». La tercera fase es la evolución de logias puramente especulativas y el surgimiento de Grandes Logias para gobernarlas. El hito fundacional de la masonería especulativa moderna es la formación de la primera Gran Logia en Londres el 24 de junio de 1717 (calendario gregoriano). A partir de este momento, la institución se expandió por Europa y América, adoptando diversas formas organizativas y rituales.
Especulaciones históricas y mitos posteriores
Según la tradición masónica, el ritual más antiguo conocido sitúa la primera logia masónica en el pórtico del Templo de Salomón. Se ha intentado trazar la masonería hasta Euclides, Pitágoras, Moisés, los esenios y los culdeos. Preston comenzó su historia con los druidas. Anderson describió a los masones como «noaquidas», extrapolado por Albert Mackey, incluyendo a Noé. Los Caballeros Templarios se involucraron en el mito a partir del Rito de Estricta Observancia de Karl Gotthelf von Hund, vinculado también a la exiliada Casa de Estuardo. El asesinato de Hiram Abiff fue tomado como alegoría de la muerte de Carlos I de Inglaterra. Oliver Cromwell aparece como fundador de la masonería en una obra anónima antimasónica de 1745, atribuida al abate Larudan. Mackey califica las proposiciones de Larudan como «absolutamente independientes de toda autoridad histórica». Los escritos antimasónicos de Christoph Friedrich Nicolai implicaron a Francis Bacon y a los rosacruces. La conexión de Christopher Wren con la masonería fue omitida en el primer libro de Constituciones de Anderson, pero apareció en el segundo, cuando Wren ya había muerto. La afirmación de que Carlos II fue hecho masón en los Países Bajos durante su exilio (1649‑1660) es una declaración sin apoyo documental, hecha por John Noorthouk en 1784. John Robison, en su obra de 1797 Proofs of a Conspiracy, acusó a la masonería de estar infiltrada por la Orden de los Illuminati de Weishaupt. La Encyclopædia Britannica denunció la falta de erudición de Robison. Un librero alemán y masón en París, bajo el seudónimo C. Lenning, embelleció la historia en un manuscrito titulado «Enciclopedia de la Masonería» (probablemente 1822‑1828), revisado y publicado por Friedrich Mossdorf (1757‑1830).
Contexto y significado
La historia de la francmasonería ilustra la tensión entre el mito fundador y la investigación histórica rigurosa. Durante siglos, la institución construyó relatos de origen que la vinculaban con la antigüedad bíblica, los constructores medievales o los cruzados, relatos que cumplían funciones identitarias y legitimadoras. Sin embargo, la historiografía académica, desarrollada principalmente desde mediados del siglo XX, ha permitido distinguir entre leyenda y hecho documentado, situando el nacimiento de la masonería especulativa moderna en el contexto de la Ilustración y la revolución asociativa europea. La masonería constituye, así, un objeto de estudio privilegiado para comprender la formación de la sociedad civil internacional, las redes de sociabilidad ilustrada y los procesos de construcción identitaria en la modernidad.