Gran Logia de España: historia y organización
La Gran Logia de España es la principal obediencia masónica española por número de miembros y logias, perteneciente a la corriente masónica encabezada por la Gran Logia Unida de Inglaterra, de la que recibe reconocimiento internacional como la única potencia masónica regular en España. Entronca con la tradición de la antigua Gran Logia de Londres, fundada en 1717, a través de su unificación con la Gran Logia de los Antiguos, creada en 1751. Extiende su jurisdicción sobre los tres primeros grados de la masonería simbólica en el territorio del Reino de España.
Principios reguladores
La Gran Logia de España exige a sus miembros ser hombres, libres y de buenas costumbres, y profesar la creencia en un principio superior, denominado Gran Arquitecto del Universo. No admite mujeres en sus talleres. Los trabajos masónicos se realizan ante las Tres Grandes Luces: la escuadra, el compás y el Volumen de la Ley Sagrada.
La obediencia propugna la libertad religiosa y política de sus miembros en el ámbito privado, pero prohíbe expresamente la discusión de política o religión en el interior de la logia, así como cualquier posicionamiento institucional sobre estas materias. Esta separación entre la esfera personal y la actividad masónica constituye un principio fundamental de su funcionamiento.
Ritos practicados
La Gran Logia de España practica varios ritos masónicos, siendo el más extendido el Rito Escocés Antiguo y Aceptado. Además, se trabajan los siguientes sistemas ritualísticos:
- Rito de Emulación
- Rito Escocés Rectificado
- Rito Schroeder
- Rito Francés o Moderno
- Rito de York
Estos ritos se corresponden con diferentes tradiciones históricas dentro de la masonería, y su práctica coexiste bajo la autoridad de la Gran Logia.
La obediencia mantiene relaciones con diversos cuerpos de altos grados, que completan la iniciación masónica más allá de los tres primeros grados simbólicos. Entre ellos se encuentran el Supremo Consejo del Grado 33 para España del Rito Escocés Antiguo y Aceptado, el Arco Real, el Gran Capítulo Francés, la Gran Logia de Maestros Masones de Marca, el Gran Priorato Rectificado y la Orden Masónica del Temple.
Organización territorial
La Gran Logia de España estructura su jurisdicción en ocho Grandes Logias Provinciales, cada una con su sede establecida:
- Andalucía (sede en Fuengirola)
- Baleares (sede en Palma de Mallorca)
- Canarias (sede en Santa Brígida)
- Castilla (sede en Palencia)
- Cataluña (sede en Barcelona)
- Madrid (sede en Madrid)
- Murcia (sede en Torrevieja)
- Valencia (sede en Jávea)
Esta división territorial permite la administración y coordinación de las logias en sus respectivas demarcaciones.
Historia
Primeras logias en España (1728-1751)
La presencia documentada de la masonería en España se remonta a 1728, cuando se fundó en Madrid la logia «Las Tres Flores de Lis» o «Matritense», inscrita en la Gran Logia de Inglaterra con el número 50. Estaba formada exclusivamente por ciudadanos británicos. El Duque de Wharton, antiguo Gran Maestre de la Gran Logia de Inglaterra, participó en su creación. Según fuentes más precisas, la logia se constituyó el 15 de febrero de 1728 en la calle San Bernardo de Madrid, con Charles de Labelye como primer Maestro, y la patente se concedió el 29 de marzo de 1729.
Ese mismo año de 1728 se constituyó la Logia de San Juan de Jerusalén en Gibraltar, registrada con el número 51 en la Gran Logia de Inglaterra. En 1731, el capitán James Cummerford fue nombrado Gran Maestre Provincial para Andalucía, con jurisdicción sobre Gibraltar y lugares adyacentes.
La reacción de la Iglesia católica no se hizo esperar. En 1738, el papa Clemente XII emitió la bula In eminenti apostolatus, condenando la masonería. En España, el Inquisidor general publicó un edicto el 11 de octubre de 1738, exigiendo denuncias bajo pena de excomunión y multa. En 1748 se fundó una logia militar en Barcelona, procedente de Niza, que fue denunciada a la Inquisición en 1750 y clausurada; reorganizada en 1776, sufrió nuevamente represión. El 2 de julio de 1751, Fernando VI decretó la prohibición de la masonería, y al año siguiente el padre franciscano José Torrubia publicó Centinela contra francmasones, obra de propaganda antimasónica.
La Gran Logia Española y el Gran Oriente (1767-1800)
En 1767 se formó la Gran Logia de España, también denominada Gran Logia Española, que se declaró independiente de Inglaterra. Su primer Gran Maestre fue el conde de Aranda, ministro del rey Carlos III. En 1780, la organización cambió su nombre a Gran Oriente Español, adoptando el sistema masónico francés. Hacia 1800, bajo la dirección del conde de Montijo, el Gran Oriente llegó a contar con cuatrocientas logias.
Siglo XIX: prohibición, legalización y divisiones
Durante la invasión napoleónica (1808-1813), surgieron logias bonapartistas, como los «Faithful Friends of Napoleon» en Barcelona, junto a logias «patriotas» que reconocían a Fernando VII. Las logias bonapartistas desaparecieron al retirarse las tropas francesas en 1813. En esos años aparecieron periódicos antimasónicos, como El Sol de Cádiz (1812-1813).
Con la restauración del absolutismo en 1814, Fernando VII intensificó la persecución. El nuevo Inquisidor general, Mier y Campillo, emitió edictos en 1815 acusando a los masones de conspirar contra el trono y la religión, ordenando confiscaciones y expulsiones.
La masonería fue legalizada en España en 1868, tras la Revolución Gloriosa. El Gran Oriente Lusitano Unido, con sede en Portugal, auspició unas cincuenta logias en España. En la década de 1870, esta obediencia obtuvo el reconocimiento de la Gran Logia Unida de Inglaterra como la única potencia masónica regular para la península ibérica. En 1877, rompió relaciones con el Gran Oriente de Francia tras la eliminación de la creencia en Dios en los estatutos de este último.
En 1889 se fundó el Gran Oriente Español, que se convirtió en la obediencia más importante del país hasta su ilegalización en 1937. Sin embargo, quedó al margen del reconocimiento de las potencias regulares inglesas.
Siglo XX: ilegalización y restauración
La masonería fue ilegalizada en España en 1937, durante la Guerra Civil. Con la consolidación del régimen de Franco en 1939, toda actividad masónica quedó prohibida. Cuatro años después de la muerte de Franco en 1975, en 1979, las prohibiciones contra la masonería fueron declaradas inconstitucionales.
La actual Gran Logia de España fue consagrada en 1982, reconocida internacionalmente como la única obediencia regular en España. En este proceso desempeñó un papel fundamental Luis Salat i Gusils, impulsor de la masonería regular tras el retorno de la democracia. Iniciado en 1935 en la Logia Hermes del Gran Oriente Español, Salat se exilió primero en Francia y luego en Colombia, donde fue Gran Secretario de la Gran Logia de Colombia.
Contexto y significado
La Gran Logia de España representa la continuidad de la tradición masónica regular en España, enlazando con las primeras logias del siglo XVIII y con la corriente internacional encabezada por la Gran Logia Unida de Inglaterra. Su reconocimiento como única potencia regular en el país la sitúa como interlocutora principal de la masonería mundial, dentro de los principios de fraternidad, tolerancia y perfeccionamiento humano que caracterizan a la institución. Su historia refleja las vicisitudes de la libertad de asociación en España, desde la persecución inquisitorial y las prohibiciones borbónicas hasta la ilegalización franquista y la restauración democrática.