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Masonería en Estados Unidos

Redacción Cámara de Maestro · 31 de julio de 2026

La masonería es una orden fraternal originada en Gran Bretaña que se extendió internacionalmente mediante la expansión colonial y la migración. Sus miembros se reúnen tradicionalmente en grupos locales denominados logias, históricamente exclusivamente masculinas. La orden enfatiza el desarrollo moral, la ayuda mutua y la conducta ética, expresados a menudo a través de rituales simbólicos. A lo largo de su historia, la masonería ha ejercido una influencia significativa, particularmente en Estados Unidos.

Origen y expansión colonial

La masonería se transmitió desde las Islas Británicas durante la era colonial, cuando las Grandes Logias originales de Inglaterra comenzaron a emitir cartas patentes en América del Norte. A partir de 1730, la Gran Logia «Moderna» de Inglaterra otorgó mandatos para el establecimiento de Grandes Logias Provinciales en las colonias norteamericanas. Estos mandatos se emitieron inicialmente a individuos designados como diputados del gran maestro, lo que provocó la existencia de jurisdicciones superpuestas y una considerable confusión administrativa.

Tras el establecimiento de la Gran Logia rival «Antigua» de Inglaterra, se crearon Grandes Logias Provinciales separadas bajo su autoridad. Los dos sistemas competidores, conocidos como Moderns y Ancients, se convirtieron en las ramas organizativas dominantes de la masonería en el mundo angloparlante durante el siglo XVIII.

Cronología de las Grandes Logias Provinciales

La expansión masónica en América del Norte puede trazarse mediante la siguiente secuencia de establecimientos de Grandes Logias Provinciales:

  • Pensilvania, Nueva Jersey y Nueva York (Moderns) — Establecida en 1730. El mandato fue emitido a Daniel Coxe. La Gran Logia de Pensilvania data su origen de esta Gran Logia Provincial.
  • Nueva Inglaterra (Moderns) — Establecida en 1733. El mandato fue emitido a Henry Price. La Gran Logia de Massachusetts data su origen de esta Gran Logia Provincial.
  • Carolina del Sur — Establecida en 1736.
  • Nueva York (Moderns) — Establecida entre 1738 y la década de 1780. Los mandatos fueron emitidos sucesivamente a Francis Goelet (1738–1753), George Harrison (1753–1771) y Sir John Johnson (desde 1771). Johnson, leal a la Corona durante la Revolución Americana, se cree que se llevó consigo su mandato cuando huyó a Canadá, dejando a las logias Moderns sin gran maestro provincial.
  • América del Norte (Escocia) — Establecida en 1757. El mandato fue emitido al coronel John Young.
  • Pensilvania (Ancients) — Establecida en 1761. El mandato fue emitido a William Ball.
  • Carolina del Norte — Establecida en 1771.
  • Nueva York (Athol Charter, Ancients) — Establecida entre 1781 y 1784. Aunque fue autorizada por los Ancients, el último gran maestro provincial, el canciller Robert R. Livingston (gran maestro provincial entre 1784 y 1787), era en realidad maestro de una logia bajo la jurisdicción de los Moderns, uniendo así las dos ramas de la masonería inglesa en el estado de Nueva York. Livingston continuó en el cargo como primer gran maestro de la Gran Logia independiente de Nueva York.

Estructura organizativa temprana

La masonería en las colonias no formó inicialmente una organización estadounidense unificada. Las logias individuales operaban bajo cartas patentes emitidas por Grandes Logias inglesas o escocesas, o bajo la supervisión de un gran maestro provincial designado por ellas. Podían existir múltiples jurisdicciones competidoras dentro de una sola colonia.

Además de la primera Gran Logia inglesa (fundada en 1717), la Gran Logia Antigua de Inglaterra (establecida en 1751) y la Gran Logia de Escocia también otorgaron cartas patentes a logias norteamericanas. No surgió una Gran Logia estadounidense general durante el período colonial; las logias y Grandes Logias Provinciales permanecieron en gran medida autónomas.

El cisma entre Moderns y Ancients

La división entre Moderns y Ancients se originó en un grupo de masones predominantemente irlandeses en Londres que, bajo el liderazgo de Laurence Dermott, fundaron una Gran Logia rival en 1751. Los nombres eran polémicos: la nueva organización se llamó a sí misma Ancients porque acusaba a la Gran Logia más antigua de haber alterado los rituales tradicionales y descuidado las tradiciones masónicas.

Existían diferencias sociales significativas entre ambas ramas. Las logias tempranas de los Moderns en las colonias estaban apoyadas principalmente por comerciantes, abogados, funcionarios gubernamentales y otros miembros de la clase alta urbana. Los Ancients, por su parte, admitían cada vez más a artesanos, pequeños comerciantes y soldados, y llenaban sus puestos de liderazgo de manera más consistente mediante elecciones.

En materia religiosa, los Moderns se basaban en la «religión en la que todos los hombres están de acuerdo», formulada en las Constituciones Masónicas de James Anderson de 1723. Requerían la creencia en un ser supremo, pero evitaban afiliarse a una denominación particular, incorporando elementos de la Ilustración y la religión natural. Los Ancients, en cambio, usaban más frecuentemente el cristianismo explícito como orientación.

En las colonias, los Ancients atrajeron a más miembros y finalmente superaron en número a los Moderns, cuyas filas incluían importantes revolucionarios estadounidenses como Benjamin Franklin y George Washington. El cisma masónico se resolvió finalmente en 1813, cuando los Moderns adoptaron el cuarto grado de los Ancients, quienes a su vez aceptaron la orientación deísta de la masonería.

Masonería y la Revolución Americana

Masones prominentes durante la era revolucionaria estadounidense incluyeron a George Washington, Benjamin Franklin, John Hancock, Joseph Warren y Paul Revere. Benjamin Franklin, defensor de los ideales deístas e ilustrados de los Moderns, estuvo estrechamente vinculado a este movimiento.

Se ha señalado que la Constitución de los Estados Unidos reflejó ideales masónicos como la igualdad, la libertad de expresión y la tolerancia religiosa. Esta afirmación, sin embargo, constituye una interpretación histórica más que un hecho documentado en sí mismo, y debe considerarse como tal.

Evolución posterior y situación actual

La masonería alcanzó su punto máximo de afiliación en Estados Unidos en 1959, con más de 4,1 millones de masones. En 2023, la cifra había descendido a poco menos de 870.000, distribuidos en miles de logias en los cincuenta estados. A pesar de este declive numérico, América del Norte sigue siendo un centro importante de la actividad masónica a nivel internacional.

Valoración histórica

La historia de la masonería en América del Norte ilustra la compleja interacción entre tradición, organización institucional y cambio social. El desarrollo de las Grandes Logias Provinciales, la rivalidad entre Moderns y Ancients y la posterior unificación en 1813 reflejan procesos más amplios de consolidación institucional y adaptación cultural. La presencia de figuras revolucionarias destacadas entre sus miembros, así como la influencia atribuida a los ideales masónicos en la configuración del pensamiento político estadounidense, sitúan a la orden como un fenómeno histórico de relevancia perdurable. Con su énfasis en el desarrollo moral, la ayuda mutua y la conducta ética, la masonería ha mantenido una presencia continua en la vida social norteamericana desde el período colonial hasta la actualidad.