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La masonería y la Ilustración

Redacción Cámara de Maestro · 3 de agosto de 2026

La Ilustración fue un movimiento cultural e intelectual europeo que se desarrolló desde mediados del siglo XVII hasta principios del siglo XIX, con su apogeo en el siglo XVIII, conocido también como «Siglo de las Luces». Defendió la razón, la búsqueda de la felicidad, la evidencia de los sentidos como fuente primaria del aprendizaje y una firme fe en el progreso humano. En este marco, las logias masónicas constituyeron uno de los espacios de sociabilidad donde las ideas ilustradas circularon y se difundieron, junto con las academias científicas, los salones literarios, los cafés y la cultura impresa. La relación entre masonería e Ilustración debe entenderse como la de un canal de difusión intelectual, no como la de un motor exclusivo o una causa directa del movimiento.

Contexto histórico

La Ilustración se desarrolló especialmente en el Reino de Gran Bretaña, el Reino de Francia, el Sacro Imperio Romano Germánico, el Reino de Nápoles, el Ducado de Milán y el Imperio español. Existió también una Ilustración española e hispanoamericana, vinculada a la Escuela Universalista Española del siglo XVIII, de carácter más científico y humanístico que político.

El movimiento fue precedido y se solapó con la Revolución científica y con la obra de figuras como Johannes Kepler, Galileo Galilei, Francis Bacon, Pierre Gassendi e Isaac Newton. También se relacionó con el pensamiento de Descartes, Hobbes, Spinoza, Leibniz y John Locke. Los historiadores han debatido las fechas exactas de su inicio y su final: tradicionalmente, los historiadores europeos, especialmente los franceses, databan su comienzo con la muerte de Luis XIV de Francia en 1715 y su término con el estallido de la Revolución francesa en 1789. Otros sitúan su inicio en la publicación del Discurso del método (1637) o de los Principia Mathematica (1687). Actualmente muchos historiadores sitúan su final a principios del siglo XIX, siendo la muerte de Immanuel Kant en 1804 la fecha más tardía propuesta.

Las ideas centrales del movimiento se centraron en la búsqueda de la felicidad, la soberanía de la razón y la evidencia de los sentidos como fuentes primarias del aprendizaje. Entre los ideales políticos defendidos se encontraban la ley natural, la libertad, la igualdad, el progreso, la tolerancia, la fraternidad, el gobierno constitucional y la separación entre Iglesia y Estado. Los pensadores ilustrados sostenían que el conocimiento humano podía combatir la ignorancia, la superstición y la tiranía para construir un mundo mejor. La Ilustración también se caracterizó por su atención al método científico y al reduccionismo, entendido como la práctica de dividir los problemas en sus componentes para analizarlos.

Canales de difusión de las ideas ilustradas

Los filósofos y científicos de la época difundieron sus ideas a través de academias científicas, logias masónicas, salones literarios, cafés, libros impresos, revistas y panfletos. Estos espacios permitieron la formación de una red intelectual transnacional, la República de las letras, manteniendo correspondencia con las cortes europeas.

En Francia, los intelectuales se reunían en salones como el del barón de Holbach y en logias como la de los Neuf Sœurs. También se agruparon en torno al proyecto de traducir la Cyclopaedia de Ephraim Chambers, por lo que recibieron el nombre de Enciclopedistas. La publicación más influyente del movimiento fue la Encyclopédie, publicada entre 1751 y 1772 en 35 volúmenes, compilada por Denis Diderot, Jean le Rond d’Alembert y un equipo de 150 personas.

La masonería en el contexto ilustrado

Las logias masónicas aparecen documentadas como uno de los nuevos medios de difusión de las ideas ilustradas. Junto con las academias científicas, los salones literarios, los cafés y la cultura impresa, constituyeron espacios de encuentro y debate donde los intelectuales podían intercambiar ideas y establecer redes de relación. En Francia, la logia de los Neuf Sœurs es citada explícitamente como lugar de reunión de intelectuales ilustrados.

No existe evidencia documental de que la masonería ejerciera una influencia directa en la redacción de textos ilustrados ni de que participara en la formulación de las doctrinas del movimiento. Las fuentes tampoco mencionan rituales, grados o doctrinas internas masónicas en relación con la Ilustración. En cuanto a las condiciones materiales de la actividad intelectual, se documenta que intelectuales como Helvétius fueron financiados por la Ferme générale, mientras que otros obtuvieron recursos mediante la especulación, incluido el comercio triangular y el comercio de esclavos.

Figuras ilustradas y su relación con las logias

La documentación disponible no vincula explícitamente a ningún masón concreto con la Ilustración ni documenta la afiliación de figuras específicas a logias. Lo que sí se documenta es que los intelectuales ilustrados se reunían en logias como la de los Neuf Sœurs, junto con otros espacios de sociabilidad. Entre las figuras destacadas de la Ilustración mencionadas en las fuentes se encuentran Cesare Beccaria, George Berkeley, Denis Diderot, David Hume, Immanuel Kant, Lord Monboddo, Montesquieu, Jean-Jacques Rousseau, Adam Smith, Roger Williams, Hugo Grotius y Voltaire.

Entre las obras representativas del movimiento figuran la Carta sobre la tolerancia (1689) y los Dos tratados sobre el gobierno civil (1689) de Locke; el Tratado sobre los principios del conocimiento humano (1710) de Berkeley; las Cartas sobre los ingleses (1733) y el Diccionario filosófico (1764) de Voltaire; el Tratado de la naturaleza humana (1740) de Hume; El espíritu de las leyes (1748) de Montesquieu; el Discurso sobre la desigualdad (1754) y El contrato social (1762) de Rousseau; De los delitos y las penas (1764) de Beccaria; La teoría de los sentimientos morales (1759) y La riqueza de las naciones (1776) de Adam Smith; la Crítica de la razón pura (1781) de Kant; y la Vindicación de los derechos de la mujer (1792) de Wollstonecraft. Immanuel Kant acuñó la frase sapere aude («atrévete a saber») en su ensayo ¿Qué es la Ilustración?.

Impacto y legado

Las ideas de la Ilustración socavaron la autoridad de la monarquía y del clero, y allanaron el camino para las revoluciones políticas de los siglos XVIII y XIX. La Revolución francesa y el racionalismo ilustrado estuvieron entre sus efectos más drásticos. Diversos movimientos del siglo XIX, como el liberalismo, el socialismo y el neoclasicismo, remontan su herencia intelectual a la Ilustración.

El debate sobre el significado y el legado de la Ilustración ha continuado hasta la actualidad. Las críticas al racionalismo surgieron ya en torno a 1750 y continuaron con el Romanticismo y con el escepticismo y conservadurismo político de principios del siglo XIX. Isaiah Berlin denominó «Contrailustración» a la crítica contemporánea de los conceptos antirreligiosos de la Ilustración. Desde 1945, la Ilustración europea se ha interpretado como un proyecto incompleto y ambivalente, especialmente por la Escuela de Fráncfort; más recientemente, se ha considerado como un proceso incompleto de emancipación social que debe continuar en el siglo XXI.

Conclusión

La relación entre la masonería y la Ilustración se inscribe en el ámbito de la difusión y la sociabilidad intelectual. Las logias masónicas fueron uno de los canales a través de los cuales circularon las ideas ilustradas, junto con las academias, los salones y la prensa. La documentación disponible no permite sostener que la masonería fuera el motor del movimiento ilustrado ni que tuviera un papel exclusivo en su desarrollo. La Ilustración fue un fenómeno complejo y plural, y la masonería contribuyó a él como espacio de encuentro y debate entre intelectuales, no como una institución que dictara doctrinas o programas. El legado de este período sigue siendo objeto de interpretación y debate, y su análisis exige distinguir entre hechos verificables e interpretaciones historiográficas.

Fuentes