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La Masonería en Francia: Del Surgimiento a la GODF

Redacción Cámara de Maestro · 20 de noviembre de 2024

La Masonería en Francia: Del Surgimiento a la GODF

Introducción: Contexto Histórico del Siglo XVIII

La masonería, nacida en Inglaterra con carácter especulativo durante el siglo XVII, encontró en Francia un terreno extraordinariamente fértil. El siglo XVIII francés era una época de transformación intelectual, donde la Ilustración redefinía los principios de la razón, la libertad y el progreso. Es en este contexto de fermentación intelectual, bajo las monarquías de Luis XIV y Luis XV, donde la masonería francesa adquirió características únicas que la diferenciarían del movimiento anglosajón, más conservador y pragmático.

La llegada de la masonería a Francia no fue un fenómeno aislado, sino parte de una circulación más amplia de ideas y prácticas que cruzaban Europa. Los primeros francmasones fueron comerciantes, diplomáticos y viajeros que traían de Inglaterra y Escocia estos misterios asociativos, que rápidamente se adaptaron al espíritu crítico y galante de la aristocracia y burguesía francesa.

Los Primeros Pasos: Implantación Francesa (1725-1740)

Llegada y Primeros Grandes Maestres

Las primeras logias francesas datan de la década de 1720. Se considera que la primer logia registrada en París fue constituida alrededor de 1725, aunque probablemente existían grupos informales desde antes. El título de Gran Maestre fue conferido a Montmorency, miembro de la nobleza, en 1738, consolidando una estructura que combinaba prestigio aristocrático con los principios de igualdad y fraternidad que la masonería pregonaba.

Los primeros iniciados franceses fueron principalmente:

  • Miembros de la pequeña y mediana nobleza
  • Intelectuales y filósofos emergentes
  • Financieros y comerciantes acomodados
  • Clérigos liberales y reformistas

Esta composición social fue capital: la nobleza proporcionaba legitimidad, los intelectuales aportaban reflexión, y los comerciantes financiaban las actividades logiales. La combinación permitió que la masonería no fuera simplemente una cofradía de artesanos o constructores (como su origen británico), sino un espacio de debate y perfeccionamiento moral abierto a la élite pensante.

La Influencia de Montmorency y la Aristocratización

El Gran Maestre Montmorency propició que la masonería francesa adquiriera un carácter aristocrático sin precedentes en el movimiento internacional. Esto tuvo consecuencias positivas: atrajo patrocinios, permitió construcciones suntuosas de templos masónicos, y facilitó que los ideales de la orden alcanzaran salones de la corte. Sin embargo, también creó tensiones que perdurarían siglos: la equiparación entre masón notable y masón trabajador nunca fue completamente armoniosa, reflejo de la rigidez estamental de la Francia prerevolucionaria.

Ramsay y la Transformación Doctrinal

Andrew Michael Ramsay: Filósofo y Renovador

Una figura central en la historia masónica francesa es Andrew Michael Ramsay (1686-1743), escocés, filósofo, pedagogo y masón de profunda convicción. Ramsay, amigo de Fénelon y tutor de varios príncipes de sangre, redefinió la narrativa de la masonería en Francia mediante sus famosos discursos pronunciados hacia 1737-1738.

Ramsay no inventó, pero sí legitimó y sistematizó lo que después se conocería como los Altos Grados. Propuso una genealogía especulativa de la masonería que la conectaba no solo con los constructores medievales, sino con los cruzados, los caballeros de San Juan y, por supuesto, con la búsqueda de virtud moral y conocimiento. Este nexo imaginario entre la albañilería medieval, la caballería cristiana y la filosofía moderna fue revolucionario: permitía a un francés del siglo XVIII ser masón sin traicionar su linaje, su religión (en teoría) ni sus ambiciones intelectuales.

Los Altos Grados y la Estructuración Vertical

De los discursos de Ramsay y del incipiente fervor por crear sistemas más complejos, surgieron los llamados Altos Grados o Grados Superiores. A diferencia del sistema inglés, que se mantenía en tres grados (Aprendiz, Oficial, Maestro), la masonería francesa desarrolló sistemas de múltiples grados, entre los que destacaron:

  • Maestro Escocés
  • Elegido
  • Caballero de Oriente
  • Caballero Kadosh
  • Gran Pontífice

Estos grados reflejaban la mentalidad francesa de la época: no bastaba con perfeccionar la virtud en tres escalones, sino que se requería una ascensión más compleja, con dimensiones alquímicas, cabalísticas, históricas y filosóficas. Los Altos Grados permitían que personajes como ilustrados, alquimistas, místicos y políticos pudieran encontrar espacios de expresión dentro de la orden.

La Constitución de la Grande Loge de Francia (1738)

De la Autonomía Local al Poder Centralizado

En 1738 se estableció formalmente la Grande Loge de Francia, un organismo que centralizaría el gobierno de todas las logias del reino. Este paso fue fundamental para consolidar la masonería francesa como institución reconocible. La Grande Loge no fue simplemente un añadido administrativo, sino la manifestación de una estrategia: unificar bajo un techo común las doctrinas, ritualidades y aspiraciones de cientos de francmasones dispersos.

La primera estructura de la Grande Loge incluyó:

  • Gran Maestre Nominal: Príncipe de sangre o personaje de máximo prestigio (función ceremonial)
  • Gran Maestre Efectivo: Encargado de la dirección real (función ejecutiva)
  • Grandes Oficiales: Red de dignidades que supervisaban regiones
  • Consejo de la Orden: Órgano deliberativo de importancia capital

Esta jerarquía reflejaba los usos administrativos de la monarquía francesa, adaptando el modelo anglosajón más horizontal a la verticalidad francesa. Las logias locales conservaban autonomía ritual, pero reportaban a la Gran Loge en asuntos de recepción de candidatos, disputas, y doctrina oficial.

Relaciones con la Corona y la Iglesia

La masonería francesa del siglo XVIII vivió en una situación de equilibrio precario. La Corona no la prohibía explícitamente (a diferencia de lo que ocurría en España o Portugal, bajo la influencia más rígida de la Inquisición), pero tampoco la reconocía formalmente. Este vacio legal fue funcional: permitía que francmasones se reunieran discretamente, mientras que la ausencia de reconocimiento evitaba confrontación abierta con el poder eclesiástico.

La Iglesia Católica francesa era de doble ánimo. Algunos obispos condenaban la masonería como secta herética (especialmente cuando se propagaban rumores sobre blasfemias rituales, frecuentemente infundados). Otros, más liberales, veían en los masones aliados potenciales contra la superstición y el oscurantismo. El papado fue más categórico: en 1738, apenas constituida la Grande Loge de Francia, el Papa Clemente XII emitía una bula condenando la francmasonería, lo que la Iglesia francesa reprodujo de manera ambigua.

Paradójicamente, esta fricción reforzó la atracción que la masonería ejercía sobre la intelectualidad francesa: ser francmasón en la Francia de los Luces era acto de valentía intelectual, signo de independencia frente al dogma y la tradición.

La Masonería Francesa Ilustrada (1760-1789)

Filosofía y Perfeccionamiento Moral

Durante el reinado de Luis XV, la masonería francesa alcanzó su apogeo prerevolucionario. Las logias se multiplicaron, y entre sus miembros figuraban personajes de primera magnitud del pensamiento francés. Aunque no todos los ilustrados fueron masones, y no todos los masones fueron ilustrados, existe una conexión evidente entre el ideario de la orden y la filosofía de la Ilustración.

Los masones franceses de esta época enfatizaban:

  • La libertad de conciencia: derecho de cada hombre a pensar sin imposiciones externas
  • El perfeccionamiento continuo: idea de que el ser humano es perfectible a través de la educación y la reflexión
  • La hermandad universal: aspiración a trascender las divisiones estamentales y nacionales
  • La razón como brújula: rechazo a la superstición, búsqueda de comprensión racional del mundo

La masonería francesa se convirtió así en un laboratorio de ideas donde la aristocracia intelectual y progresista del país podía debatir la reforma de instituciones, la naturaleza del poder, la educación pública y la moralidad sin el corsé del dogmatismo religioso.

Estructura de Logias Significativas

Hacia 1770, Francia contaba con más de doscientas logias. Las más influyentes se encontraban en París, donde destacaban:

  • La Loge des Neuf Sœurs (Loge de las Nueve Hermanas): fundada en 1760, reunía a científicos, escritores y artistas de renombre, y tuvo importancia crucial como centro de difusión de pensamiento libre
  • La Loge de la Fidelidad: especialmente dedicada a la reflexión sobre política y reforma social
  • La Loge de la Amistad: foco de iniciativas filantrópicas

Estas logias no funcionaban como células secretas conspirativas, sino como salones privados donde se expresaban ideas que la censura oficial restringía en el espacio público. Su rol fue menos revolucionario de lo que después la propaganda antimasónica pretendería, pero ciertamente fueron espacios donde las semillas de cambio social germinaban.

La Revolución Francesa y la Masonería (1789-1799)

Ambigüedad y Pluralismo Revolucionario

Con el estallido de la Revolución Francesa, la masonería se encontró en una posición paradójica. Muchos revolucionarios eran masones: Lafayette, Camille Desmoulins, Condorcet y otros líderes de los primeros años revolucionarios habían pasado por las logias. Sin embargo, la orden no adoptó una posición institucional coherente ni de apoyo ni de oposición al movimiento revolucionario.

Esta ambigüedad reflejaba la realidad: la masonería francesa, como institución, no era revolucionaria de por sí. Lo que la orden proporcionaba era un espacio donde ideas revolucionarias podían debatirse entre iguales, sin jerarquía ni imposición. Cuando la Revolución estalló, los masones se dividieron como el resto del país. Algunos apoyaron entusiastamente los cambios; otros, principalmente la nobleza masónica, recelaban de la violencia y el igualitarismo radical.

La Revolución, por su lado, desconfiaba de todas las asociaciones secretas. Los gobiernos revolucionarios sucesivos adoptaron medidas contra la masonería, viéndola como potencial rival en la movilización social y como posible núcleo de contrarrevolucionarios. Las logias cerraron, se dispersaron, y durante el Terror, varios masones de distintas tendencias fueron ejecutados.

Reorganización Postrevolucionaria

Bajo el Directorio y especialmente bajo Napoleón, la masonería francesa intentó reorganizarse. Napoleón, aunque nunca masón declarado, toleraba la orden porque la consideraba un instrumento de cohesión social y porque varios de sus generales y funcionarios eran francmasones. Durante los primeros años del Imperio, la masonería francesa experimentó un renacimiento controlado, bajo supervisión estatal.

De la Restauración a la Segunda República (1815-1870)

Resurgimiento y Radicalización Gradual

Tras la caída de Napoleón y durante la Restauración borbónica, la masonería francesa experimentó una transformación profunda. La orden, que en el siglo XVIII había sido refugio de la aristocracia ilustrada y progresista, comenzó a convertirse en refugio de republicanos, liberales y demócratas perseguidos por las monarquías reaccionarias que siguieron a 1815.

Esta radicalización fue gradual pero inexorable. Mientras la iglesia y la monarquía tradicional se cerraban en posturas cada vez más intransigentes, la masonería francesa se abría a perspectivas de anticlericalismo, secularismo y reforma social. Las logias, ya no exclusivamente aristocráticas, comenzaron a admitir a profesionales liberales, maestros, periodistas y pequeños comerciantes que compartían la aspiración a un orden social más igualitario y menos teocratizado.

El Combate por la Laicidad

Un elemento central de la evolución de la masonería francesa durante este período fue su progresivo compromiso con la laicidad: la idea de que el Estado, la educación y la vida pública debían ser independientes de la influencia eclesiástica. Este posicionamiento no era anticristiano de facto (muchos masones se consideraban cristianos), sino anti-institucional eclesiástica: se oponía al poder político de la Iglesia Católica como institución.

Este cambio de enfoque reflejaba la realidad histórica francesa: la Iglesia Católica estaba profundamente imbricada en el poder político de la Restauración, obstaculizando reformas educativas y sociales que los masones consideraban necesarias. La masonería francesa adoptó así como misión histórica la defensa de la educación laica, el matrimonio civil, la secularización de los cementerios y otras medidas que enfrentaban a la Iglesia institucional.

La Configuración Definitiva: La Grande Loge de Francia y la GODF (1877)

La Gran Loge Simbólica Francesa y sus Transformaciones

Durante la Segunda República y el Segundo Imperio, la Grande Loge de Francia continuó evolucionando. En 1848, la República efímera abrió un espacio en el que la masonería se expresó con mayor libertad. Luego, bajo el Imperio de Napoleón III, hubo una nueva etapa de cierta represión.

Lo que es importante notar es que, a mediados del siglo XIX, la masonería francesa no era una institución unificada, sino un conjunto de redes e influyentes logias frecuentemente en tensión doctrinaria. Existía una Gran Loge que reclamaba autoridad sobre los grados simbólicos (Aprendiz, Oficial, Maestro), pero había también Altos Grados organizados de manera más o menos independiente, y logias que operaban bajo los más variados rituales y tendencias.

Fundación de la Grande Loge Unie et Régulière de France (GLNF) y Consolidación

En 1879, apenas dos años después de la proclamación de la Tercera República, se constituyó formalmente lo que se conocería como la Grande Loge Nationale Française (GLNF), posteriormente distinguida como la obediencia más regular y ortodoxa. Sin embargo, ya en 1877, bajo la República naciente de Jules Grévy, se había operado la reorganización definitiva de las fuerzas masónicas francesas en torno a lo que efectivamente funcionaría como la obediencia hegemónica.

Este proceso, que culminaría en lo que hoy se conoce como la Grande Loge de France (GLDF) en su forma moderna, fue resultado de décadas de luchas internas, depuraciones doctrinarias y adaptaciones al contexto político.

La GODF: Nacimiento de un Gigante Masónico

La Grande Oriente de France (GODF), fundada en 1773 pero reorganizada radicalmente en 1877, emergió como la obediencia suprema de la masonería francesa de la era republicana. A diferencia de sus homólogas anglosajonas (especialmente la Gran Logia Unida de Inglaterra), la GODF adoptó posiciones explícitamente políticas y sociales.

La GODF de finales del siglo XIX se caracterizaba por:

  • Laicismo militante: compromiso explícito con la separación iglesia-estado
  • Republicanismo: apoyo constitucional a la república frente a monarquía o imperio
  • Librepensamiento: rechazo a cualquier creencia dogmática, incluso religiosa
  • Filantropía activa: implicación directa en reformas educativas y sociales
  • Abolición de barreras estamentales: acceso abierto a trabajadores, clase media e intelectualidad

Valores Fundamentales: Laicismo y Libre Pensamiento

El Legado del Siglo XVIII Llevado a Consecuencias Políticas

La masonería francesa, a través de la GODF y sus obediencias asociadas, llegó al siglo XX con una identidad política y filosófica más pronunciada que en otras naciones. Los valores ilustrados del siglo XVIII, razón, tolerancia, perfectibilidad humana, no habían sido abandonados, sino politizados en función de los retos de cada época.

El laicismo masónico francés no era nihilismo religioso, sino defensa de la autonomía del pensamiento humano frente a autoridades que reclamaban verdad revelada. La masonería francesa defendía el derecho de cada persona a creer o no creer, pero rechazaba que instituciones religiosas pudieran imponer ese credo a través del aparato estatal.

Educación Laica y Reforma Social

Un campo de particular implicación fue la educación. Masones franceses fueron determinantes en la promoción de escuelas públicas, gratuitas y laicas durante la Tercera República (las llamadas leyes Jules Ferry de los años 1880). La idea era clara: si la masonería predicaba perfectibilidad humana y libertad de conciencia, estas debían materializarse en instituciones educativas donde el niño francés, rico o pobre, pudiera desarrollar su razón sin imposiciones dogmáticas.

Conclusión: La Masonería Francesa como Fenómeno Histórico Singular

La historia de la masonería en Francia, desde su implantación en los años 1720 hasta la consolidación de la GODF en 1877, es la historia de una institución que supo reinventarse en cada contexto histórico. Nació como aristocrático espacio de debate ilustrado, se convirtió en refugio de republicanos perseguidos, y finalmente emergió como fuerza social abiertamente comprometida con laicismo, librepensamiento y reforma.

Los valores de la masonería francesa, fraternidad humana más allá de barreras sociales, libertad de conciencia sin imposiciones dogmáticas, perfeccionamiento moral continuo, filantropía y acción social, no fueron inventados en Francia, pero encontraron en el terreno francés una expresión particularmente clara y consecuente.

La GODF, por tanto, no representa una desviación o corrupción de principios masónicos, sino la aplicación lógica de esos principios en un contexto específico: cuando la institucionalización religiosa obstaculizaba la libertad de pensamiento, la masonería francesa optó por la militancia laica. Cuando la república necesitaba ciudadanos educados y libres, la masonería aportó educadores y filántropos.

Hoy, más de un siglo y medio después de 1877, la GODF continúa siendo la mayor obediencia masónica francesa, con decenas de miles de miembros en miles de logias. Su trayectoria histórica testimonia que la masonería no es un fenómeno congelado en el tiempo, sino una institución viviente capaz de evolucionar, de cometer errores, de aprender, y de mantener viva la llama de la búsqueda de verdad y justicia que iluminó sus orígenes en las catacumbas de la Ilustración.


Fuentes consultadas: Obras de Didier Piette, Roger Dachez y Pierre Chevallier sobre historia de la masonería francesa; archivos de la GODF; estudios comparativos de masonería europea en contextos políticos.