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Los Orígenes: La Gran Logia de Inglaterra de 1717

Redacción Cámara de Maestro · 15 de marzo de 2021

Introducción: El Umbral de la Modernidad Masónica

El 24 de junio de 1717 marca un punto de inflexión en la historia universal del pensamiento asociativo. En una taberna londinense denominada Goose and Gridiron (el Ganso y la Parrilla), cuatro logias masónicas de Inglaterra se congregaron para establecer la primera Gran Logia de la historia moderna. Este evento no fue una creación ex nihilo, sino la cristalización formal de un proceso de transformación profundo: la transición de la masonería operativa, gremio de constructores medievales, hacia la masonería especulativa, un movimiento de pensamiento libre que incorporaría a intelectuales, filósofos, comerciantes y hombres de ciencia.

Lo que ocurrió en aquella asamblea fundacional fue más que un acto administrativo: fue el establecimiento de una estructura que permitiría la expansión global de ideales universales de fraternidad, igualdad de derechos y búsqueda racional del conocimiento. Durante los siglos siguientes, esta institución se convertiría en uno de los principales vectores de la Ilustración y el pensamiento progresista occidental.

El Contexto Histórico: La Masonería Operativa en Transición

Para comprender la fundación de 1717, es esencial conocer el estado de la masonería inglesa en las décadas previas.

Las Logias Operativas Medievales

Durante la Edad Media y el Renacimiento, la masonería fue principalmente un gremio de artesanos. Los masones operativos, así llamados porque su ocupación era la construcción en piedra, se organizaban en logias adscritas a catedrales, castillos y edificios públicos. Estos gremios gozaban de privilegios especiales:

  • Movilidad profesional: podían viajar entre reinos y ciudades sin restricciones, lo que facilitaba el intercambio de técnicas constructivas avanzadas.
  • Secretos profesionales: guardaban celosamente sus métodos de talla de piedra, geometría aplicada y técnicas estructurales.
  • Jerarquía artesanal: aprendices, oficiales y maestros conformaban una estructura vertical basada en mérito y experiencia.

En Inglaterra, la masonería operativa alcanzó su apogeo durante los siglos XIV y XV con la construcción de las grandes catedrales góticas. Sin embargo, a partir del siglo XVI, el declive de la construcción medieval y la transformación de la arquitectura hacia nuevos estilos (como el Renacimiento y posteriormente el Barroco) redujeron drásticamente la demanda de masones especializados.

La Admisión de Especulativos: Un Giro Crucial

Entre los siglos XVI y XVII, las logias operativas inglesas comenzaron a admitir a miembros que no ejercían la profesión de masón. Estos nuevos afiliados, abogados, médicos, eruditos, nobles y comerciantes, se denominaron especulativos. Gradualmente, el énfasis de la organización se desplazó desde lo técnico-profesional hacia lo filosófico y moral.

Este cambio fue revolucionario. Las logias, que originalmente existían para regular la profesión de canteros, se transformaron en clubes de pensamiento donde la geometría se interpretaba como metáfora del universo racional, donde la construcción de templos materiales representaba la edificación moral del ser humano.

La documentación de esta transición es fragmentaria, pero hay referencias en registros escoceses del siglo XVI que atestiguan la iniciación de especulativos. En Inglaterra, el proceso fue similar aunque menos documentado inicialmente. Para 1717, la mayoría de los miembros de las logias inglesas eran ya especulativos, aunque se mantenía la nomenclatura y la estructura jerárquica de la masonería operativa.

Los Protagonistas: Figuras Clave de 1717

Jean-Théophile Desagulliers

Jean-Théophile Desagulliers (1683-1744) fue una de las personalidades intelectuales más brillantes del Londres de principios del XVIII. Nacido de familia hugonote francesa (su padre era pastor protestante), Desagulliers fue educado en Oxford donde se especializó en física experimental y matemáticas.

Su trayectoria es extraordinaria:

  • Clérigo de la Iglesia Anglicana: ordenado sacerdote, fue rector en varias parroquias y capellán de nobles influyentes.
  • Científico experimentador: colaborador cercano de Isaac Newton en la Royal Society of London, dedicado a vulgarizar los principios newtonianos mediante demostraciones públicas de física experimental.
  • Ingeniero práctico: diseñó máquinas hidráulicas y participó en proyectos de ingeniería civil.
  • Masón prominente: se convirtió en una figura directiva en las logias londinenses y fue Gran Maestro de la Gran Logia en múltiples ocasiones.

Desagulliers fue el puente intelectual entre la ciencia newtoniana emergente y la filosofía masónica. Para él, la masonería no era un vestigio medieval sino un vehículo para la transmisión de valores ilustrados: el método racional, el cuestionamiento de autoridades dogmáticas, y la creencia en el perfectibilidad humana mediante la educación y la asociación fraterna.

John, II Duque de Montagu

John Montagu, II Duque de Montagu (1690-1749), era una figura política y social de primer orden en Inglaterra. Noble de considerable fortuna, mecenas de las artes y la ciencia, Montagu ejerció influencia como diplomático y cortesano durante los reinados de Jorge I y Jorge II.

Su importancia en 1717 radica en el prestigio social que aportó al movimiento masónico:

  • Legitimidad aristocrática: su condición de duque le permitió conferir respectabilidad a una institución que podría haber sido percibida como subversiva o cismática.
  • Redes influyentes: tenía acceso a la corte, al Parlamento y a los círculos intelectuales más exclusivos.
  • Patronazgo activo: utilizó su fortuna para apoyar iniciativas masónicas y para proteger la organización de críticas religiosas.

Montagu no era un intelectual como Desagulliers, pero comprendía el valor político y social de una institución que reunía a hombres de diversos estratos bajo principios de igualdad y razón. Su adhesión fue crucial para conferir legitimidad a la Gran Logia naciente.

Anthony Sayer

Anthony Sayer fue el primer Gran Maestro electo de la Gran Logia de Inglaterra. Poco se conoce de su biografía, pero parece haber sido un hombre de negocios próspero, sin duda influyente en la logia que presidía antes de 1717. Su elección como primer Gran Maestro fue un reconocimiento a su autoridad moral entre los masones londinenses.

La Asamblea de 1717: Génesis de la Institución

El 24 de junio de 1717

La reunión tuvo lugar en la taberna Goose and Gridiron, ubicada en la parroquia de St. Paul, en el corazón de Londres. Se congregaron delegados de cuatro logias entonces activas:

  1. La Logia de St. Paul’s (de la catedral)
  2. La Logia de la Coroneta de Plata (Crown and Anchor)
  3. La Logia de la Uva de Oro (Rummer and Grapes)
  4. La Logia del Ganso y la Parrilla (Goose and Gridiron, anfitriona de la reunión)

El objetivo explícito era establecer una estructura de gobierno común que permitiera coordinar las actividades de las logias locales sin anular su autonomía individual.

Decisiones Fundamentales

En esta asamblea fundacional se tomaron decisiones que modelarían la masonería moderna:

  • Creación de la Gran Logia: se estableció un cuerpo central que actuaría como árbitro en disputas entre logias y como portavoz oficial del movimiento.
  • Elección del Gran Maestro: se eligió a Anthony Sayer como primer Gran Maestro, símbolo de la soberanía de la asamblea.
  • Principios de gobierno democrático: a diferencia de muchas instituciones de la época, la Gran Logia operaría mediante asambleas anuales donde cada logia tendría derecho a voto.
  • Compromiso con documentación: se encargó la redacción de constituciones escritas que codificaran los derechos, deberes y rituales de la organización.

Las Constituciones de Anderson: El Acta Fundacional

La Encomienda y la Redacción

Tras la asamblea de 1717, la Gran Logia comisionó al reverendo James Anderson, masón de considerable erudición, para que compilara las Constituciones (también llamadas Old Charges, los Antiguos Cargos) de la masonería.

Anderson no inventó estas normas de la nada. Trabajó a partir de documentos anteriores, manuscritos medievales que circulaban entre las logias operativas inglesas (como el famoso Regius Manuscript del siglo XIV), tradiciones orales, y los estatutos de gremios de masones de toda Europa. Su tarea fue sintetizar, actualizar y armonizar este material disperso en un código coherente adaptado a la nueva realidad de la masonería especulativa.

Contenido y Significación de las Constituciones de 1723

Aunque la compilación de Anderson se publicó formalmente en 1723, su contenido reflejaba el espíritu de 1717. Las Constituciones incluían:

Principios Fundamentales

  • Creencia en el Ser Supremo: sin prescribir una religión específica, se requería que todo masón creyera en Dios, lo que permitía la coexistencia de anglicanos, católicos, judíos y posteriores protestantes disidentes.
  • Obediencia a la ley civil y autoridad constitucional: los masones debían ser “buenos ciudadanos” respetuosos de las autoridades legítimas de sus países.
  • Secreto de los misterios masónicos: se consagraba la obligación de guardar secreto sobre ciertos aspectos del aprendizaje masónico (sin especificar cuáles en el texto público).

Estructura de Grados

Las Constituciones codificaban la existencia de tres grados sucesivos:

  1. Aprendiz Aceptado (Entered Apprentice): el primer nivel de iniciación.
  2. Oficial o Compañero (Fellowcraft): nivel intermedio de dominio y conocimiento.
  3. Maestro Masón (Master Mason): nivel máximo, que confería plena autoridad en la logia.

Esta tripartición no era del todo nueva, existía en la masonería operativa, pero fue sistematizada y sacralizada en las Constituciones.

Régimen de Logias

  • Las logias tenían autonomía para elegir a sus oficiales anuales (Venerables Maestros, Vigilantes, Secretarios, Tesoreros).
  • Cada logia participaba en la Gran Logia mediante delegados.
  • Se establecía un proceso de resolución de disputas y un sistema de apelación.
  • Se reglamentaban las cuotas de afiliación y contribuciones financieras.

Obligaciones Morales

Las Constituciones exigían que los masones practicaran:

  • La benevolencia y socorro mutuo: obligación de asistir a hermanos masones en necesidad.
  • La integridad y honestidad en negocios y relaciones privadas.
  • El respeto a los poderes constituidos: sumisión a las autoridades legales, aunque no a la tiranía.
  • La búsqueda del conocimiento: el compromiso con la educación y la mejora moral continua.

La Expansión Posterior a 1717

De la Logia al Movimiento Global

Lo notable es que la Gran Logia de Inglaterra de 1717 no fue una coyuntura pasajera, sino el germen de un movimiento que se expandiría exponencialmente.

Para 1730, apenas trece años después de la fundación, ya existían logias establecidas en Francia, donde la Grande Loge de France se formaría pocos años después. La masonería llegó a las colonias americanas a través de viajeros e inmigrantes ingleses. En Alemania, donde encontraría un terreno particularmente fértil dada la fragmentación política del Sacro Imperio, florecería durante el siglo XVIII bajo la protección de príncipes ilustrados como Federico II de Prusia.

España e Italia, bajo influencia papal, mantuvieron una relación conflictiva con la masonería, pero incluso allí se formarían logias clandestinas desde fechas tempranas.

El Papel de la Masonería en la Ilustración

La masonería del siglo XVIII se convirtió en un vehículo de difusión de ideas ilustradas. Logias como la de París atrajeron a figuras como Voltaire, Montesquieu y posteriormente a los enciclopedistas. En América, masones como Benjamin Franklin y George Washington jugaron papeles decisivos en la Revolución Americana y en la fundación de la República.

Esta conexión no fue accidental. Los principios que cristalizaron en 1717, gobierno representativo, igualdad de derechos, tolerancia religiosa, búsqueda racional de conocimiento, eran los mismos valores que animarían las revoluciones políticas del período.

Legado y Significación Histórica

Una Institución Perdurable

Cuatrocientos años después, la masonería iniciada en 1717 persiste. La Gran Logia Unida de Inglaterra, sucesora directa de aquella asamblea del Ganso y la Parrilla, continúa funcionando y mantiene el sistema de grados y constituciones establecido en el siglo XVIII, aunque con actualizaciones y enmiendas que reflejan cambios sociales.

Este es un testimonio único de una institución que ha atravesado revoluciones políticas, transformaciones tecnológicas y cambios profundos en la cosmovisión occidental, sin perder su identidad esencial.

Valores Perdurados

La masonería moderna sigue anclada en los ideales de 1717:

  • Fraternidad universal: la idea de que hombres de diversos orígenes, creencias y condiciones pueden reunirse bajo principios comunes de respeto mutuo.
  • Libertad de conciencia: la insistencia en que cada individuo tiene derecho a formar sus propias convicciones religiosas y políticas, sin imposición de dogma.
  • Perfectibilidad humana: la creencia en que mediante la educación, la reflexión y la asociación con otros, los seres humanos pueden mejorarse continuamente.
  • Filantropía activa: la obligación de poner el conocimiento y los recursos al servicio del bien común.

Relevancia Contemporánea

En la era actual, caracterizada por polarización política, fragmentación social y dudas sobre la capacidad de las instituciones, la masonería representa un modelo alternativo: una asociación voluntaria que funciona mediante consenso, que respeta la diversidad de opinión, que promociona la educación y que mantiene un compromiso con valores universales.

Los orígenes de 1717 no fueron, por tanto, un evento histórico remoto, sino el establecimiento de principios que siguen siendo revolucionarios en su implicación: que los seres humanos pueden gobernar sus propios asuntos sin intermediarios todopoderosos, que la razón y el debate franco son mejores guías que el dogmatismo, y que la solidaridad entre ciudadanos libres es tanto posible como deseable.

Conclusión

El 24 de junio de 1717, cuando delegados de cuatro logias londinenses se reunieron para constituir la primera Gran Logia de la historia moderna, no sabían que estaban inaugurando una institución que, para bien o para mal, marcaría profundamente la historia de Occidente.

Figuras como Desagulliers, con su síntesis de ciencia newtoniana y aspiración moral; Montagu, con su confianza de que la aristocracia ilustrada debía ser garante de nuevas formas de asociación; y masones anónimos cuyo nombre se perdió en el tiempo pero cuya voluntad de comunidad persiste, juntos pusieron los cimientos de algo perdurable.

La masonería de 1717 fue especulativa en el sentido más profundo: especuló con la posibilidad de que el género humano pudiera asociarse, gobernarse, educarse y mejorarse a sí mismo fuera de las estructuras coercitivas del poder tradicional. Esa especulación, cristalizada en constituciones escritas, en rituales compartidos y en logias dispersas por el mundo, se convirtió en una realidad que perdura.

Para quienes hoy buscamos comprender las raíces de la democracia moderna, la tolerancia religiosa y la asociación civil basada en principios universales, 1717 marca un punto de referencia imprescindible.