El Sol y la Luna en el Templo Interior
4/1/20262 min read


El Sol y la Luna no son solo símbolos antiguos. En el trabajo interior representan algo muy simple y a la vez difícil de comprender: las dos formas de energía que habitan en todo ser humano.
El Sol es lo que impulsa, lo que decide, lo que actúa, lo que empuja hacia afuera. La Luna es lo que recibe, lo que escucha, lo que contiene y da forma por dentro. Ninguna es superior a la otra, aunque a veces se quiera actuar como si lo fuera.
El problema aparece cuando estos símbolos se leen de forma rígida y se convierten en etiquetas. Cuando el Sol se entiende solo como “lo masculino” y la Luna solo como “lo femenino externo”, se pierde lo esencial: que ambas fuerzas están dentro de cada persona, sin excepción.
El Templo de Salomón, entendido como el ser humano, no puede construirse con una sola de esas energías. Cuando una parte se niega o no se reconoce, el equilibrio interno se rompe, aunque se mantengan los rituales o las formas externas.
Y aquí aparece algo incómodo, pero necesario de mirar.
Cuando no se reconoce la propia energía masculina y femenina en equilibrio, el símbolo deja de ser herramienta y se convierte en límite. Y a veces, sin darse cuenta, ese desequilibrio interno se proyecta hacia fuera, en la forma de rechazo o exclusión de aquello que recuerda esa otra mitad no integrada.
En ese sentido, la cuestión no es si alguien pertenece o no a un espacio, sino si ese espacio —y quienes lo trabajan— están comprendiendo realmente lo que dicen trabajar dentro de sí mismos.
El trabajo masónico, si es verdadero, no es sostener una idea fija del templo, sino aprender a observar lo que en uno está dividido. Y sobre todo, no confundir tradición con comprensión completa del símbolo.
Porque cuando el Sol y la Luna están realmente integrados, el problema de la exclusión deja de tener sentido. No porque desaparezcan las diferencias, sino porque dejan de vivirse como amenaza.
El Templo interior no se construye negando una parte de uno mismo, sino reconociéndola y ordenándola.
Y quizá ese sea el trabajo que aún queda pendiente en muchos talleres.
Firmado:
R∴L∴ Grimorio del Vacío
Rodin
M∴M∴
El Sol y la Luna en el Templo Interior
A.L.G.G.A.D.U. Herman@s en vuestro grado y condición: