Geometría sagrada: el templo como mapa del cosmos
Geometría sagrada: el templo como mapa del cosmos
Cuando Pitágoras afirmaba que «todo es número», no estaba haciendo una afirmación matemática en el sentido moderno. Estaba describiendo una visión del cosmos en la que la realidad visible es la proyección de una armonía invisible: proporciones, relaciones, ritmos que el iniciado puede aprender a leer.
El templo masónico es, entre otras cosas, un intento de materializar esa visión.
Esta plancha, presentada originalmente en nuestra logia de Lisboa y que ofrezco ahora a los hermanos de Cámara de Maestro para su difusión, busca explorar algunas de esas correspondencias geométricas que están presentes en la arquitectura simbólica de nuestro espacio de trabajo.
El rectángulo áureo
Las proporciones del templo masónico clásico se aproximan frecuentemente a la sección áurea: la relación entre la longitud y la anchura reproduce ese número irracional que aparece en la naturaleza con asombrosa regularidad, desde la espiral de los caracoles hasta la disposición de las semillas en el girasol.
No creo que sea casualidad. Los constructores medievales, de quienes la masonería especulativa hereda, al menos simbólicamente, el instrumental, conocían estas proporciones y las empleaban conscientemente.
Cuando entramos al templo y nuestros ojos recorren el espacio, algo en nosotros responde a esas proporciones antes de que la mente intervenga. El cuerpo reconoce la armonía aunque el intelecto no la haya analizado todavía.
Las tres dimensiones del cubo
Hay otro elemento geométrico que merece atención: el cubo perfecto. La piedra cúbica que el Maestro Masón debe haber completado es, en su forma, la expresión tridimensional de la perfección posible.
El cubo tiene seis caras iguales, doce aristas iguales, ocho vértices iguales. Es la forma más democrática en geometría: no hay cara privilegiada, no hay dirección preferente. Puedes posarlo sobre cualquier cara y la figura permanece coherente consigo misma.
¿No es eso también lo que aspiramos a ser? Masones que mantienen su integridad en cualquier circunstancia, que no se deforman según el lado que muestre el mundo.
El templo interior
Hay una última correspondencia que quiero señalar, y es la más importante: el templo exterior es una representación del templo interior que cada hermano construye a lo largo de su vida masónica.
Las proporciones del espacio físico son una escuela para las proporciones del alma. Cuando aprendemos a movernos en el templo, a respetar sus ejes, sus orientaciones, sus ritmos, estamos aprendiendo también a movernos dentro de nosotros mismos.
La geometría sagrada no es un saber anticuado. Es un método de conocimiento propio que usa el espacio como espejo.